A. T. / J. A. R. / D. C.
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a provincia continuó sufriendo en la jornada de ayer los efectos del temporal de lluvias. Las fuertes precipitaciones fueron la causa del descarrilamiento de un tren de FGV en el término municipal de Altea, que no causó heridos. Asimismo, el agua inundó la nueva circunvalación de Alicante, cuando faltan apenas unas semanas para su apertura al tráfico. El incidente ferroviario se produjo en torno a las nueve y media de la mañana, en una zona escarpada próxima a los túneles del Mascarat. El tren había salido a las 8.25 de Dénia y, según señaló uno de los viajeros afectados, circulaba a una velocidad más alta de lo normal al ir con algo de retraso, ya que debía haber pasado por el apeadero de l'Olla a las 9.16. El desprendimiento de una roca de grandes dimensiones sobre la vía debido a las lluvias del sábado provocó el descarrilamiento, sin que ninguno de los 19 pasajeros del tren sufriera daños.
Sin embargo, el tráfico ferroviario estuvo interrumpido entre Altea y Dénia durante toda la jornada de ayer, según confirmaron fuentes próximas a la empresa. Los trayectos se realizaron en autobús, excepto para los viajeros del tren que descarriló, que tuvieron que ser recogidos por otro automotor desplazado al efecto hasta el lugar, que es inaccesible para otro tipo de vehículos. A última hora de la tarde, la unidad siniestrada aún no había sido colocada de nuevo en la vía. El de ayer fue el segundo descarrilamiento de un tren en Altea en tres meses, tras el que se produjo cerca del apeadero de Garganes en junio.
Del mismo modo las precipitaciones provocaron la inundación de la nueva circunvalación a su paso por El Campello, en la zona del Ramellat. El agua procedente de los barrancos de la zona se topó con esta nueva infraestructura, cuyos aliviaderos se vieron desbordados, abriéndose paso por un terraplén hasta saltar la corriente por encima de la calzada, que quedó anegada el sábado y ayer aún estaba embarrada. Desde la Colla Muntanyenca de El Campello advirtieron ayer que la causa fueron dos barrancos de menos de un kilómetro de longitud, que llenaron de agua la autopista, que hizo de balsa al ser incapaces sus pequeños desagües de desalojar toda la lluvia hacia El Vincle. Antes de la construcción de esta infraestructura el agua de lluvia que procede de los invernaderos de la carretera de Busot y de las sierras de la zona acababa en el río Seco. Ahora, la nueva autovía ha creado una barrera que retiene el agua con los peligros que implica para los barrios de la zona y los usuarios de la nueva circunvalación, según advierten los ecologistas. Esta infraestructura, según ha manifestado en varias ocasiones Ciralsa, la empresa responsable, está prácticamente acabada y están efectuando los últimos remates. A principios de agosto la mercantil anunció su apertura para septiembre, sin que hasta ahora se haya concretado fecha para su inauguración. Este medio trató ayer sin éxito contactar con Ciralsa.
Además, el temporal ha causado en la provincia desplomes de viviendas, daños en cientos de coches y el cierre de tres carreteras.