C. R. FORNER/P. C.
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a subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, anunció ayer que la Guardia Civil volverá a hacerse cargo del control de entrada a la cárcel de Fontcalent durante la hora del cambio de turno a primera hora de la mañana. La garita continuará vigilada el resto de la jornada por los funcionarios de prisiones, pero a partir de las diez de la noche volverá a quedar vacía y los trabajadores activarán la puerta con un mando.
Después de que INFORMACION revelara el pasado domingo que el acceso al recinto de Fontcalent permanece abierto y sin vigilancia a diario entre las siete y las ocho de la mañana aproximadamente, Encarna Llinares conversó anteayer con la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo Llamas, y ayer se entrevistó con el director de la cárcel de Fontcalent y con el coronel de la Guardia Civil para resolver el problema.
En el encuentro se decidió que a partir de hoy habrá una patrulla de la Guardia Civil controlando la puerta de entrada durante el cambio de turno. La medida será provisional «hasta que cambiemos toda la puerta de acceso para que se pueda abrir con tarjetas personalizadas e instalemos cámaras», dijo Llinares.
Como recordarán, el problema de falta de seguridad que denuncian los propios trabajadores de la cárcel se inicia a las diez de la noche ya que la puerta sólo se controla entre las 8,15 y las 22 horas. Durante la noche y la madrugada el puesto de vigilancia permanece vacío aunque la puerta queda cerrada y los propios trabajadores de la prisión la activan con un mando. La subdelegada no prevé ninguna novedad en esta franja horaria hasta que se introduzca el nuevo sistema de seguridad de la puerta, algo que calcula que puede suceder en el plazo de un mes.
La situación de falta de control en el acceso con vehículos al recinto de Fontcalent se prolonga desde hace cuatro meses, cuando la Guardia Civil dejó de prestar servicio en la citada garita. Los empleados de Instituciones Penitenciarias consideran que la función de vigilar la entrada es competencia de la Guardia Civil, puesto que el instituto armado es el encargado de vigilar el perímetro exterior.
Por otro lado, el delegado de UGT en Fontcalent denunció ayer el malestar de los trabajadores con el director de la prisión porque ha «castigado» a unos funcionarios trasladándolos de departamento por la denuncia de un «interno colaborador». Según UGT, la Junta de Tratamiento le dio un destino a este preso por expreso deseo del director y al día siguiente tuvieron que revocar la decisión porque tenía una sanción por tener dos teléfonos móviles. El delegado sindical recuerda que un jefe de servicio fue suspendido de funciones por favorecer a un interno y denunció también la persecución a otro funcionario por un supuesto abandono de servicio que se ha demostrado que no lo fue.