R. CARRIZOSA
L
a crisis de ventas que está registrando la construcción se ha cobrado ya las primeras víctimas entre los agentes inmobiliarios que se sumaron al «boom» del desarrollismo y los rápidos beneficios de años atras. En los primeros siete primeros meses de 2007 se han visto obligados a echar el cerrojo unos trescientos locales que abrieron en toda la provincia «en cualquier chaflán o local en alquiler de la zona centro y en las playas», según subrayaba Enrique Llopis, presidente de honor del Colegio de Agentes Inmobiliarios de Alicante.
La actual presidenta del colegio, Marifé Esteso, también coincide en el análisis de su predecesor. Aunque no cuantifica el total de cierres, sí redunda en que «la falta de profesionalidad y recursos económicos de estas agencias que abrieron durante el periodo expansivo han impedido que puedan soportar los gastos de mantenimiento, ahora, en la época de las vacas flacas».
Unos siete años atrás, el atractivo de hipotecas con tasas máximas del 3% animó a compradores, inversores y a muchos «actores» que empezaron a configurar un basto sector inmobiliario. Al igual que ocurrió en la actividad constructora, en la versión comerial de operaciones de compra-venta, de los más de 300 despachos profesionales de Apis que operaban al inicio del «boom» se ha pasado a más de siete mil agencias o gestores inmobiliarios en la provincia que han ido surgiendo conforme se ampliaban las expectativas económicas por una fuerte demanda y la imparable oferta de vivienda, según explica Llopis. «Con mucho oportunismo, cualquiera abría una agencia inmobiliaria en cualquier esquina», sentenciaba Marifé Esteso. Una de las vías que encontraron estos «intrusos»
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según los Apis
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fue la de la franquicia a través de marcas nacionales nuevas que también se subieron al vagón del motor económico de la construcción. Pero, además, «jardineros, porteros y taxistas montaron, asimismo, sus negocios», añade Llopis.
Ahora, éstos que «engordaron artificialmente» el sector son los primeros en sufrir las consecuencias en cuanto se ha desacelerado la actividad, se han encarecido las hipotecas y el negocio ha dejado de ser rentable por el ajuste de los precios de las viviendas. «Y tendrán que cerrar más todavía», auguraba Llopis. De hecho, a nivel nacional, ayer se conoció el dato de que el 30% de las agencias inmobiliarias que operan en España podrían cerrar en 2007, mientras que el resto deberán adaptar sus fórmulas de marketing para poder vender, según la Red de Expertos Inmobiliarios (REI);.