EFE
De las 39 instalaciones inspeccionadas, 33 eran equipos de refrigeración pertenecientes a catorce empresas de la comarca de l'Alcoià, en su mayoría del sector textil, mientras que las otras seis eran fuentes ornamentales que están distribuidas por Alcoy.
El concejal de Medio Ambiente, Santiago Botella, indicó que el objetivo de las inspecciones realizadas era "garantizar que las instalaciones están desinfectadas", y aseguró que su puesta en marcha "no provocará problemas para la salud pública".
Los resultados obtenidos de las revisiones son "muy positivos", según el concejal, que elogió la colaboración de los empresarios de la zona para prevenir la transmisión de la bacteria a través de los aparatos de refrigeración de sus fábricas.
Según el protocolo de prevención de la legionella aprobado en 2001 por el Consell, las empresas están obligadas a comunicar con antelación, antes del otoño y la primavera, la puesta en marcha de los aparatos paralizados por las vacaciones.
En el caso de Alcoy, que está declarada Zona de Actuación de Especial (ZAE); contra la bacteria, las empresas deben comunicarlo en cuanto el aparato esté parado más de cinco días.