F. ARABÍ
Una vez acabado el recuento de heridos, damnificados y desaparecidos por el terremoto electoral del 27 de mayo, la ejecutiva del PSPV decidió, por indicación de Ferraz, estudiar el porqué del desastre. El secretario general, Ignasi Pla, pidió voluntarios de su equipo para investigar dónde empezó a gestarse la bofetada que los ciudadanos le propinaron en las urnas al principal partido de la oposición. El informe, que ya está acabado, se presentará posiblemente esta semana, si, como está previsto, se aborda en la reunión de la ejecutiva que se celebrará el 30 de agosto.
El ex ministro de Administraciones Públicas y aspirante a liderar el socialismo valenciano y a presidir la Generalitat, Jordi Sevilla, se ha adelantado unos días para hacer su personal diagnóstico sobre algunas de las causas que empujaron a Ignasi Pla hacia el precipicio.
Sevilla viene a reconocer lo que muchos sospechaban: que en la conexión entre el Gobierno central y el PSPV hay grietas en las que cabe un hipopótamo. «La conexión entre el Gobierno socialista de España y los socialistas valencianos ha estado lejos de ser todo lo buena que hacía falta para obtener otro resultado», dice Sevilla. Y añade: «Empezando por la capacidad de influir desde aquí en el diseño de las políticas de Madrid hacia la Comunidad y terminando por la coordinación y apoyo local a las iniciativas del gobierno nacional».
El ex ministro denuncia así el escaso peso de la Federación Socialista Valenciana a la hora de hacer valer sus posiciones en asuntos tan delicados como la cuestión hídrica para evitar que se cultive el sentimiento ciudadano de que Madrid discrimina a los valencianos. Una sensación que, para Sevilla, no tiene fundamento pero que el Consell explota «aunque sea mentira». Quien hoy se postula a tomar el relevo de Ignasi Pla considera que esa falta de «coordinación» con Madrid y de «apoyo» ha impedido rentabilizar los grandes eventos.
«Sirva la ampliación del puerto, la Fórmula 1 o la Copa del América como ejemplo y algo sé de eso como ministro que he sido», dice.
Sevilla acusa al PP de haber utilizado a «las instituciones de todos para confrontar con el Gobierno de España en favor de su partido. Esto es criticable porque deteriora el funcionamiento de la democracia, pero les ha funcionado para ganar».