N. I./ REDACCIÓN
E
l secretario general del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa, cerró ayer filas en torno a la unidad del partido en Alicante y situó a la provincia como «sede» del inicio del nuevo curso político. Costa participó ayer junto al presidente del PP provincial, José Joaquín Ripoll, en una reunión de trabajo para abordar las directrices en las que trabajará la formación de cara a los próximos comicios generales.
El dirigente popular hizo hincapié en la «unidad y solidez» de las relaciones con los representantes de la formación en la provincia y catalogó a Alicante como el escenario en el que el partido «alberga las mayores expectativas electorales» y que se convertirá «en el trampolín de Mariano Rajoy a la Moncloa». De hecho, Ripoll apostó por lograr que el nuevo diputado que corresponde a la provincia «sea popular».
La reunión de trabajo de ayer, la primera celebrada en la provincia tras el periodo vacacional, no pasó por alto la evaluación de las estrategias seguidas por los socialistas valencianos, que según expresó Costa, responden a «un partido desmembrado que carece de guía y líder, ya que su máximo representante, José Luis Rodríguez Zapatero, ha decidido olvidar la Comunidad».
Costa subrayó que el presidente del Gobierno ha «aprovechado el verano para multiplicar sus apariciones públicas en comunidades socialistas demostrando el interés electoralista de quien tiene que estudiar la última noche porque no ha hecho los deberes a lo largo del curso» y lamentó que la Comunidad «no entre en los planes de Zapatero ni siquiera en su caza del voto».
La evaluación de los resultados electorales del pasado 27-M en la Comunidad ha sido, según el dirigente popular, clave en la estrategia socialista, ya que «tras el varapalo Zapatero no ha vuelto a la Comunidad». Añadió que el PSPV sigue «mirándose
Ricardo Costa resaltó que el presidente del Consell, Francisco Camps, «inaugura el primer curso de su segunda legislatura el viernes en Elda, símbolo del vuelco».