CLARA R. FORNER
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uizás la más visible de las obras que han suscitado quejas, por lo lentas, es la sustitución de las aceras de la avenida de Maisonnave debido a la cantidad de personas que circulan a diario por este vial. Otras son las del mercadillo de la calle Teulada, la urbanización de la avenida de Ansaldo y adyacentes y las del muro de la Albufereta. Estas últimas no van lentas sino que están paradas.
La actuación en la principal avenida comercial de la provincia comenzó a mediados del mes de julio, pero todavía se sigue trabajando en el mismo tramo de acera donde arrancaron las obras sin que todavía se haya instalado la primera pieza del pavimento.
«Es horrible, horroroso. Mi jefe no viene porque se deprime ya que no tenemos terraza y no te puedes imaginar la cantidad de clientela que hemos perdido», manifestaba esta semana María José García, empleada de la cafetería Solera, quien considera que la mercantil que lleva a cabo la urbanización de Maisonnave debería trabajar más a destajo dada la importancia de este vial.
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Ángeles, otra mujer que trabaja en una oficina situada en el mismo tramo de acera, opina que las obras van «muy mal». «Yo lo veo lento y los vecinos estamos cabreados», asegura.
Elisa Marcos, otra afectada, coincide en que el ritmo es «lentísimo» y opina que «esta calle necesita al menos dos cuadrillas, una de mañana y otra de tarde porque aquí están hasta las seis de la tarde, con lo cual a las cinco y media ya han acabado».
El pasado jueves se podían ver seis o siete personas trabajando en la obra. Casualmente, mientras realizamos este reportaje pasó por allí el concejal de Comercio, Antonio Sobrino. El edil explicó que la lentitud de los trabajos en el primer tramo de acera se debe «a que es el más costoso ya que había que cambiar todas las canalizaciones mientras que en el resto no va a ser necesario porque ya se hicieron nuevas».
Sobrino indica que, tras el primer tramo, situado en el lado sur entre Doctor Gadea y la avenida de Maisonnave, se trabajará en la acera de enfrente, junto al Corte Inglés. Ambos deben acabar en el mes de noviembre, apuntó, para retomar las obras sobre el 21 de enero, con el objetivo de no perjudicar a la campaña de Navidad ni al arranque de las rebajas.
Por su parte, Luis García, encargado de la empresa Amolog, que lleva a cabo la urbanización, asegura que la ejecución «va lenta porque las cosas se están haciendo como Dios manda. Ya hemos instalado nueve tubos y aún faltan cuatro. Además, tenemos un plazo de siete meses y éste es el tramo que más cuesta debido a que había que cambiar el agua potable y hemos metido el gas, que no estaba previsto. Aquí hemos calculado que tardaremos dos meses mientras que en los demás tardaremos sólo uno».
En la avenida de Ansaldo
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situada en la zona de La Condomina
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donde también se llevan a cabo obras de reurbanización, anteayer se podían contar 14 operarios. Sin embargo, una vecina de la calle nos relata que en la primera quincena de este mes «por aquí no aparecían, han debido estar de vacaciones». El caso es que la obra comenzó antes de las pasadas elecciones y todavía va muy retrasada. Por ejemplo, la calle Galia estaba levantada pero no había ni un solo obrero. Además, estas obras han provocado quejas del presidente de la asociación vecinal La Condomina, Paco Huesca, porque está habiendo problemas con la ejecución de los vados.