A. T. / REDACCIÓN
E
l PSPV acusó ayer al PP de intentar «impedir la llegada de agua» a Alicante con la paralización de las obras de ampliación de la desaladora de la capital. El portavoz de Medio Ambiente de los socialistas, Francesc Signes, consideró que el decreto emitido por el Ayuntamiento alicantino «no tiene sentido», dado que retrasará la puesta en marcha de la nueva infraestructura y, con ello, la disposición de más recursos hídricos.
Tal y como publicó ayer este diario, la Gerencia de Urbanismo de Alicante ha paralizado la ampliación de la desaladora de Agua Amarga alegando que el trazado propuesto para una de las tuberías invade terrenos del Matadero Municipal. No obstante, la Mancomunidad de Canales del Taibilla podría ya tener preparada una alternativa para sortear esta parcela, si bien el citado organismo del Ayuntamiento todavía no ha informado de la misma.
Para Signes, lo ocurrido no obecede más que a la «estrategia de obstaculización» que, en su opinión, está llevando a cabo el PP en toda la Comunidad. El diputado socialista relacionó este caso con el de la desalinizadora de Torrevieja y lamentó la «guerra» de los populares contra este tipo de instalaciones. A su juicio, los dirigentes autonómicos del partido, con el presidente Camps a la cabeza, están siendo «sumisos a los intereses de Rajoy», olvidando los de la Comunidad.
Señaló que esta situación pone de manifiesto que «las cosas valen sólo cuando las hace el PP», aludiendo a que fueron dirigentes de este mismo partido los que «inauguraron» la desaladora de Agua Amarga. Signes reiteró que, gracias a esta planta, en el entorno de Alicante «no hay restricciones hídricas desde hace varios años», con lo que se reafirmó en denunciar que ahora «se cuestionen» estos proyectos.
Ante esto, calificó a Camps como «nocivo para Alicante» y apeló a «trabajar para que la Comunidad tenga el agua que necesita». En este sentido, recalcó que la desaladora de Torrevieja aportará «los mismos caudales que el trasvase Júcar-Vinalopó», el cual dijo, al mismo tiempo, que es «otra infraestructura en marcha que pretenden paralizar».
La alternativa propuesta por la Mancomunidad del Taibilla tiene visos de recibir el beneplácito del Ayuntamiento, pese a que seguiría afectando de forma mínima a los terrenos del Matadero. De hecho, evitar retrasos excesivos en el desarrollo de las obras habría sido precisamente la causa de la rápida reacción de este organismo.