S. ESCRIBANO
V
icente y su novia estaban decididos a pasar una semana de ensueño, pero sus vacaciones terminaron por convertirse en una auténtica pesadilla al encontrarse atrapados dentro de un complejo hotelero de la República Dominicana en el que un virus gastrointestinal había infectado a cerca de 300 personas. Esta pareja alicantina llegó al Hotel Bahía Príncipe Río San Juan el pasado domingo 5 de agosto y, nada más llegar, comenzaron a sospechar que algo ocurría, pues un numeroso
Ante este panorama, «nadie nos decía nada y no nos daban ninguna explicación de lo que estaba pasando allí dentro», relata el turista tras su regreso a Alicante el pasado lunes. La incertidumbre crecía y también las sospechas de que algo extraño ocurría. «Nos dimos cuenta de que no entraban al hotel nuevos turistas, sólo había gente que se marchaba. Habían extremado las medidas higiénicas en todo el recinto y en el bufet libre sólo había sopa, pollo y arroz hervido. El hotel estaba desierto, mientras el dispensario médico estaba a tope de gente», cuenta Vicente. Ante esta situación, «todos los turistas españoles nos amotinamos y exigimos explicaciones al director del hotel, que nos dijo que no pasaba nada y que el recinto era seguro». Sin embargo, «había máquinas precintadas, restaurantes cerrados y las autoridades sanitarias de Santo Domingo recogían muestras de nuestra comida para analizarlas». Los turistas veían cómo al marcharse algunos huéspedes «desinfectaban las habitaciones en las que habían estado».
Finalmente, el miércoles 8 de agosto, «la dirección del centro se reunió con nosotros y nos dijo que se trataba de un norovirus muy contagioso, pero que no era letal y que ni la comida ni el agua ni la piscina estaban
La mayorista responsable de su viaje, Soltour, «tampoco nos dio información durante el tiempo que pasamos allí, sólo nos dio una hoja antes de regresar a casa en la que nos prometía que nos devolvería el dinero íntegro del viaje» que, según informa, asciende a unos 2.500 euros. «Tampoco el cónsul español quiso ayudarnos y se negó a visitar el hotel», asevera.
Tras conocer lo que ocurría, les impidieron cambiar de hotel para evitar que el virus se propagara, pero «no nos pusieron impedimentos para regresar a España». Una vez en Alicante
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la pareja asegura que eran los únicos turistas de la provincia en el hotel
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hemos ido al médico «para hacernos análisis porque no sabemos a ciencia cierta si realmente es un virus, y estamos a expensas de los resultados». Su novia «ya se encuentra bien, pero seguimos preocupados y tenemos miedo». Vicente asegura que «hemos tenido que lavar a fondo toda la ropa, las maletas y mantenernos en cuarentena unos días por temor