V. C. / A. F. / F. A.
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a a ser muy difícil encontrar a alguien vivo, casi un milagro. Pero no perdemos la esperanza». Así se expresaba ayer desde la ciudad peruana de Pisco Moisés Belloch, un bombero especialista en rescates, vecino de Algemessí y miembro de la asociación de la Comunidad «Intervención, Ayuda y Emergencias», mientras buscaba supervivientes entre las toneladas de escombros de la iglesia principal de la ciudad donde se estaba celebrando un bautizo en el momento del terremoto.
Junto a Belloch, otros cinco voluntarios provenientes de la Comunidad Valenciana (de l'Alfàs del Pi, Valencia, Algemessí, Favara, Albalat y Riola); viajaron hasta la ciudad más castigada por el seísmo
Dos grupos
Según explicó Belloch en unas declaraciones realizadas vía telefónica a INFORMACION, nada más llegar los voluntarios se dividieron en dos grupos de búsqueda: uno que trabaja en las ruinas de un hotel entre las que ya habían recuperado ayer cinco cadáveres; y otro que trabaja entre los escombros de una iglesia en la que se estaba oficiando un bautizo cuando sucedió el seísmo, y donde los voluntarios calculan que hay desaparecidas entre cuarenta y cincuenta personas.
«Por ahora
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comentaba ayer Belloch
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nos hemos centrado en la zona de la entrada, y sólo en menos de media hora ya hemos recuperados seis cadáveres, que es un número altísimo». Según este experto en rescates, que ya ha trabajado en otras zonas castigadas por catástrofes naturales como Turquía
No en vano, Belloch asegura que muchas de las víctimas no han muerto aplastadas por los escombros de los edificios, sino asfixiadas por la gran cantidad de polvo que provocaron los derrumbes. Y a todo esto hay que añadir otro problema: el de las continuas réplicas del terremoto que se registran mientras ellos trabajan en la zona. «Ya hemos tenido unas cuantas
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relataba
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. La mayoría no han sido muy fuertes, pero hubo una ayer por la noche con la que empezó a temblar todo de nuevo y tuvimos que salir corriendo de la iglesia».
Presencia alicantina
Alicante también está presente estos días en Perú. El obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante, Rafael Palmero Ramos, visitó ayer algunas de las zonas con menos recursos de Lima, la capital de Perú, y comprobó de primera mano las consecuencias del seísmo.
Además, la periodista alicantina Patricia Riera tenía previsto visitar ayer la región de Chincha, muy afectada por el terremoto. «Ahora salgo para allá a ayudar en todo lo que podamos», relató ayer a este diario a última hora de la noche, hora española. Riera, residente en Lima, narró con dureza la situación que se está viviendo en el país andino. «Están asaltando a la gente que lleva ayuda. Cuando ocurrió el seísmo se vino abajo un penal y los 600 presos pudieron escapar. Ahora ellos están asaltando a la gente», comentó. Riera también lamentó «la desorganización» del Ejecutivo peruano. «Hay toneladas de ayuda en el Estadio Nacional, pero no hay ningún camión que la lleve hasta Pisco», lamentó.
El terremoto también sorprendió a un grupo de noveldenses que se encuentran en Perú de vacaciones. El alcalde de Novelda, Mariano Beltrá, que ha logrado ponerse en contacto telefónico con una componente del grupo, aseguró ayer a este diario que «todos se encuentran bien, aunque con el susto todavía