PERE ROSTOLL
L
a guerra interna del PSPV acabó ayer por bloquear la elección del portavoz socialista en la Diputación. Ni Roque Moreno ni Antonio Amorós, a 24 horas de constituirse la institución provincial, tienen asegurado ocupar el primer escaño de la bancada socialista. La cúpula de Ignasi Pla, pese a su evidente debilidad y en un intento de frenar la rebelión, amenazó ayer con expedientes de expulsión a los diputados provinciales que rechazan a Roque Moreno, secretario general de la ciudad de Alicante y bendecido por Blanqueries para el puesto, como portavoz en la corporación; y que, por contra, respaldan la continuidad de Antonio Amorós, concejal en Elche y responsable comarcal del Baix Vinalopó.
La reacción de Blanqueries, con Antoni Such tratando de desactivar al sector que apoya a Amorós desde la sede del PSPV en la calle Alona, surgió a raíz de que diez de los trece diputados electos socialistas, como avanzó este periódico, cuestionarán las directrices de Valencia y avalaran un escrito a favor de Amorós. El documento está rubricado, al margen del citado Amorós, por María Teresa Carbonell, Pau Bernabeu, María José González, Jaume Pasqual, Paco Carrió, Agustín Navarro, Antonia Moreno, José Antonio Martínez Mirete y Antonio Pérez. Sólo el propio Roque Moreno junto a María Teresa Sempere y el aspense Juan Manuel Padilla no estamparon su firma en el escrito.
La comunicación, que estuvo a punto de sellarse en el registro de la Diputación, avalaba a Amorós como portavoz y candidato a presidir la corporación en la sesión de constitución de mañana. Para Moreno quedaba la plaza de adjunto. Las presiones tanto de la cúpula del PSPV, con Antoni Such
-
responsable de Política Local de Blanqueries
-
como principal interlocutor, como del propio Roque Moreno para tratar de frenar al sector mayoritario se iniciaron desde primera hora de la mañana. Such trató, en vano en algunos casos, de implicar, incluso, a dirigentes de todas las comarcas para controlar a los diputados electos.
Al fracasar el intento de atajar la revuelta desde Valencia, a las cinco de la tarde, el responsable socialista se instaló en la sede de la calle Alona y empezó a descolgar el teléfono. El poder de convocatoria de la actual cúpula del PSPV, muy golpeada tras la debacle electoral del pasado 27-M, fue tan escaso que a la cita ni siquiera acudieron todos los diputados provinciales elegidos. Con Such, acompañado por Diego Maciá, al margen de los dos dirigentes que pugnan por la portavocía, estuvieron, aunque fueron llegando a lo largo del encuentro, Antonia Moreno, Pau Bernabeu, Padilla, María Teresa Sempere, Carrió y, a última hora, José Antonio Martínez Mirete.
Hubo momentos de extrema tensión, especialmente, entre Moreno y Amorós durante las cuatro horas de reunión. El secretario general de Alicante, visiblemente molesto y disgustado, reprochó al todavía portavoz en la Diputación que hubiera impulsado la recogida de firmas a sus espaldas y le acusó de «falta de confianza». Such, incluso, con ausencia de casi la mitad del grupo, intentó en varias ocasiones que se votará un nuevo portavoz a lo que se opuso de plano Antonio Amorós que defendió la necesidad de escuchar la opinión de todos los diputados.
A los que no acudieron a la cita, por motivos diversos, el tercer grado les llegó por vía telefónica. El representante de Blanqueries, quizá en un intento de aparentar una autoridad que la cúpula del PSPV ya no tiene, amenazó con expedientes disciplinarios y expulsiones a los diputados que no respalden la propuesta del partido que incluía a Roque Moreno como portavoz y situar a Amorós en una presidencia del grupo que, actualmente, no existe y que no tiene competencias. «La decisión de la dirección del partido está tomada y es que Roque Moreno sea el portavoz», ratificó Such a este periódico pasadas las diez de la noche en una situación de confusión total sobre el futuro del grupo provincial del PSPV. La dirección socialista, incluso, cerca de las once de la noche, dio por hecho que se había hecho con la situación y que contaba con once votos de los trece para aupar a Moreno
-
que en un tiempo récord de apenas un año ha pasado de ser militante de base sin apenas vida interna a secretario local, concejal y diputado
-
a la portavocía en el Palacio Provincial.
Sin embargo, desde el sector que ha respaldado con su firma a Antonio Amorós, nadie quiso dar por hecho nada. «No tenemos nada decidido», apunto un destacado miembro del grupo provincial socialista. Amorós, que abandonó el encuentro en la calle Alona antes incluso de que finalizara, rechazó realizar algún tipo de declaración aunque fuentes de su entorno denunciaron las «coacciones, las amenazas de expedientes y los formas» de Such, que volverá el sábado para tratar de tutelar al grupo antes del pleno de constitución, al tiempo que apuntaron que el edil ilicitano, al cual la dirección comarcal del Baix Vinalopó respalda para continuar, tomará la decisión una vez pulse si sigue teniendo el respaldo de una mayoría.
En este sentido, al cierre de la edición, Amorós tenía previsto convocar a lo largo del día de hoy una nueva reunión, en esta ocasión sólo con los diputados, para revisar el nuevo escenario abierto tras la intervención de la cúpula de los socialistas valencianos y valorar si plantan cara a la imposición de Valencia o si, por contra, optan, finalmente, por dar marcha atrás.