RAMÓN FERRANDO
L
os trabajadores del juzgado de Primera Instancia número nueve de Alicante exigieron ayer el cierre de las instalaciones al temer que las radiaciones que emiten dos transformadores eléctricos que abastecen al Palacio de Justicia les estén perjudicando la salud. Los funcionarios, que cuentan con el apoyo de la juez y el secretario judicial, reclamaron el traslado inmediato tras conocer que a un compañero le han diagnosticado cuatro tumores cancerígenos. Los funcionarios están alarmados porque es el sexto trabajador al que le detectan tumores o miomas desde que abrió el juzgado hace once años. Las instalaciones se encuentran sobre los dos transformadores eléctricos del Palacio de Justicia de Alicante, que tienen una potencia de alta tensión de 21.000 y 20.000 voltios.
Los funcionarios remitieron ayer sendas cartas a la juez decana, al conseller de Justicia y al presidente de la Audiencia advirtiendo de que pueden pedir la baja por enfermedad o depresión si no se resuelve el problema. Los trabajadores inciden en el escrito en que «sufrimos radiaciones nocivas para nuestra salud» y añaden que «estamos cansados de solicitar el cambio de ubicación sin que nos hagan el menor caso».
El funcionario al que está semana le han diagnosticado cuatro tumores
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la mayoría en la cabeza
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ya no estaba destinado en el juzgado de Primera Instancia número nueve, pero ha trabajado durante años justo encima de los dos transformadores. Los trabajadores insisten en su escrito, que fue sellado ayer en el Decanato, en que «el caso de este compañero no es aislado ya que hasta un total de cinco personas más se han visto afectadas por importantes problemas de salud como consecuencia de tumores y miomas».
La juez, el secretario y los funcionarios reconocieron que no cuentan con elementos de prueba que permitan establecer de forma objetiva una relación de causalidad entre los campos radioeléctricos y los tumores. Sin embargo, los funcionarios apuntan en la misiva dirigida a los responsables judiciales y de la Conselleria que «existen indicios evidentes de que las radiaciones no son buenas» y la incertidumbre sobre su incidencia en la salud «es motivo más que suficiente, incluso legalmente, para que por su parte se adopten las medidas precisas para erradicar esta situación».
Los funcionarios admitieron que «puede que estemos sugestionados por los casos que han aparecido, pero no queremos seguir así. Muchos tenemos dolores de cabeza. No es normal que en una plantilla de 13 personas hayan aparecido tantos casos de tumores. Al secretario le han tenido que cambiar la pantalla del ordenador por las vibraciones que provocaban las radiaciones».
Los trabajadores quieren el traslado al edificio de los juzgados de Pardo Jimeno, que se encuentra frente al Palacio de Justicia, y que las dependencias se habiliten como almacén. El problema es que en el edificio de Pardo Jimeno no queda espacio para habilitar más juzgados.