F. J. BENITO
E
l Ministerio de Fomento licitó ayer por 395 millones de euros la primera fase del proyecto para remodelar la autovía Alicante-Madrid (A-31);, que afecta al tramo Alicante-Bonete (Albacete);, con una longitud de 111 kilómetros y, junto a la A-7 de Alicante a Murcia, uno de los corredores viarios que más tráfico de vehículos soporta en España a lo largo de todo el año, al constituir uno de los accesos de Madrid y el centro y norte de España a las playas del Mediterráneo -Comunidad Valenciana, Murcia y Almería-.
El proyecto tiene un plazo de ejecución de 29 meses desde su adjudicación, que se prevé para el primer semestre de 2008. Fomento financiará la actuación recurriendo a la iniciativa privada -peaje en sombra- que será la que pague las obras a cambio de recibir una cantidad económica por vehículo durante los 19 años de concesión, según la información hecha pública ayer por el Ministerio. El proyecto forma parte de la rehabilitación integral de esta carretera, construida en los años ochenta en el paquete de autovías de primera generación que se hicieron desdoblando las vías nacionales. En total, Fomento tiene previsto actuar sobre un total de 205 kilómetros entre Alicante y La Roda (Albacete);.
El objetivo general es la remodelación del tramo para ajustarlo a las condiciones técnicas que exige una autovía actual. En principio no se aumentará el número de carriles -dos en cada sentido que podrían aumentar a tres en algunos tramos-, centrándose los trabajos en la mejora de los radios de curva, la eliminación de accesos directos y la modificación de varias vías de aceleración y desaceleración. Los trabajos se dividen en tres áreas: en una primera fase la adecuación, reforma y modernización de la autovía a las características técnicas y funcionales requeridas; en una segunda las obras nuevas necesarias y en la tercera la conservación durante diecinueve años.
La actuación entre Alicante y Albacete -corredor en peor estado- tiene un presupuesto total de 841 millones de euros y será sufragado íntegramente por la empresa que se adjudique el concurso público. Las autovías de primera generación se construyeron a mediados de los años ochenta en el marco del primer Plan General de Carreteras. En su mayor parte se ejecutaron duplicando los carriles existentes en las antiguas nacionales, lo que ha provocado múltiples problemas, algunos de seguridad como es el caso del tramo de la autovía que conecta Alicante con Villena, donde incluso se llegó a limitar la velocidad máxima a ochenta kilómetros a la hora.
La actuación en la A-31 se ha dividido en dos tramos. El primero se desarrollará en la provincia de Albacete, entre La Roda y Bonete. Entre los puntos kilométricos 29,8 y 124. Comprende una longitud de 94,2 kilómetros con un coste de 446,7 millones. El segundo, licitado ayer entre Bonete y Alicante, tiene una longitud de 111,4 kilómetros y un coste de 395 millones de euros. La remodelación de la A-31 a cargo de Fomento coincide, por otra parte, con uno de los proyectos que tiene que ejecutar la mercantil Ciralsa, adjudicataria de la segunda circunvalación que prevé inaugurarla a final de año y que de momento no ha definido qué hará en la autovía.
El corredor viario Alicante-Madrid es uno de los que más intensidad de tráfico de vehículos soporta a lo largo de todo el año, tanto por su importancia para el movimiento de los turistas españoles que eligen la Costa Blanca, como por la actividad comercial. A esto se une el hecho de que la carretera está saturada entre Alicante y las comarcas del Medio y Alto Vinalopó, densamente pobladas y cuyos vecinos se desplazan a diario a Alicante por motivos laborales o de ocio.