Un siglo de nombres impuestos a los pueblos en la provincia de Alicante

Un decreto aprobado hace justo ahora 100 años obligó a cambiar su nombre a 8 municipios de Alicante

05.07.2016 | 00:16
Un siglo de nombres impuestos a los pueblos en la provincia de Alicante

Algunas denominaciones se han consolidado pero otras se eliminaron o crean controversia.

La mayoría de los nombres actuales de nuestras ciudades y pueblos se han ido consolidando a lo largo de la historia, desde que el lugar fue designado con un nombre y así se fue conociendo de manera popular. Sin embargo, algunos topónimos son relativamente modernos, en tanto que han experimentado variaciones por algún motivo. En España, y también en la provincia de Alicante, hay una fecha que supone un punto de inflexión en ese sentido: el 2 de julio de 1916. Ese día, hace justo ahora un siglo, se publicó un decreto que obligó a cientos de municipios de toda España a cambiar su nombre, y que es el origen de muchos topónimos oficiales actuales.

En total, 573 ayuntamientos en el conjunto del país se vieron forzados a variar su denominación, ocho de ellos en la provincia de Alicante. Con esta medida, el Gobierno pretendía evitar que hubiera varias localidades con un mismo nombre, en una época en la que no existían códigos postales ni geográficos, ni otros sistemas que a día de hoy permiten diferenciar claramente un lugar de otro que se llama igual. Así, en los casos de topónimos repetidos, los «damnificados» tuvieron que adoptar nombres incluidos en ese mismo decreto, propuestos por la Real Sociedad Geográfica.

A la mayoría de estos municipios se les impuso un «apellido», es decir, un predicativo alusivo a su provincia o el partido judicial al que pertenecían, o bien a una localidad próxima, un río o alguna otra referencia geográfica. No obstante, algunas soluciones fueron algo más llamativas, como la que se adoptó para Banyeres de Mariola, uno de los pueblos alicantinos afectados. Desde 1707, con la castellanización de topónimos por los Decretos de Nueva Planta, se llamaba Bañeras, igual que otro pueblo de la actual provincia de Tarragona. En 1916, la distinción entre ambos se hizo según la pronunciación local del topónimo: el Bañeras tarraconense se quedó igual, y el alicantino se convirtió en Bañeres, nombre que perduró hasta 1993, cuando se oficializó Banyeres de Mariola. Su homónimo se llama ahora Banyeres del Penedès.

En los otros siete casos en la provincia, a los pueblos se les puso un «apellido» que hasta entonces no tenían: Aguas «de Busot» –actualmente Aigües–, Formentera «del Segura», Gata «de Gorgos», Guardamar «del Segura», Monforte «del Cid», Muro «de Alcoy» y San Juan «de Alicante», actualmente Sant Joan d'Alacant. Algunas de las denominaciones fijadas en 1916 se han consolidado incluso a nivel popular, como la de Monforte del Cid. En Formentera del Segura también ha sido en parte así, pero porque el «apellido» es fundamental para diferenciar a la localidad de la isla balear homónima.

El alcalde de este municipio de la Vega Baja, Francisco Cano, señala que el «del Segura» apenas se utiliza a nivel coloquial, pero fuera de este ámbito se emplea siempre para evitar equívocos. Pero aún así, y pese a ser Formentera una isla, se producen confusiones. Con bastante humor, Cano explica que de vez en cuando se reciben en el Ayuntamiento llamadas «preguntando por temas como pedir una licencia para poner un chiringuito en la playa», u otras cuestiones relativas a Formentera. Aunque no le dan más importancia, el alcalde confiesa que «nos produce cierta gracia», al tiempo que alienta la curiosidad por conocer la isla homónima, algo que él mismo ha hecho. En este sentido, no descarta promover en un futuro algún tipo de acercamiento oficial, como un hermanamiento.

Controversia toponímica
Donde sí se ha iniciado en firme un proceso de hermanamiento es en Muro, con un municipio mallorquín llamado de la misma forma. El de la localidad de El Comtat es el caso más controvertido de cambio de nombre aplicado en 1916: el «de Alcoy» no sólo nunca ha tenido buena acogida entre la mayoría de los vecinos, sino que desde la llegada de la democracia se ha intentado evitar utilizar en la medida de lo posible y el Ayuntamiento ha tratado incluso de quitarlo, pero sin éxito. En 1999 se acordó solicitar a la Generalitat que el municipio se llamara simplemente Muro, pero en 2004 el Tribunal Superor de Justicia (TSJ) de la Comunidad Valenciana denegó la petición, basándose en la legislación autonómica y alegando la existencia del pueblo homónimo en Mallorca. El consistorio ni siquiera ha querido valencianizar el nombre como Muro d'Alcoi, porque, según el concejal de Cultura, Sergi Silvestre, eso supondría «aceptar una denominación con la que no estamos de acuerdo».

En otras zonas de España, en cambio, el decreto de 1916 se ha pasado por alto y hay un mismo nombre para dos municipios diferentes, como Villanueva de los Infantes (en Ciudad Real y Valladolid) o Fonfría (en Teruel y Zamora), entre otros casos. Sergi Silvestre señala que en su momento se argumentó que sólo con el código postal ya es posible diferenciar su pueblo del Muro mallorquín, pero que el TSJ no tuvo esto en cuenta. El tema del topónimo «está permanentemente sobre la mesa» y genera cierta controversia, motivo por el cual el Ayuntamiento quiere «que si se hace algo sea decidido entre todos, con una visión constructiva y lo menos polémica posible». Por ello se plantean alternativas como la de proponer una denominación nueva como Muro de Mariola, o que los vecinos decidan en votación popular el nombre del municipio.

Por su parte, en Aigües la solución fue la denominación en valenciano, aprobada en 1986 y que eliminó el «de Busot» impuesto siete décadas antes, más como referencia al balneario –hoy abandonado– que al pueblo vecino. Jordi Mourisco, primer teniente de alcalde, defiende que se hiciera así por el hecho de «tener una identidad propia» en el topónimo y evitar confusiones. A veces, no obstante, «todavía hay que remarcar que hablas de Aigües y no de Busot», aunque recalca la buena sintonía con el otro municipio.

Mientras, en Gata el apelativo «de Gorgos» se asume como oficial, pero sin arraigo popular alguno. Joan Ivars, secretario del Institut d'Estudis Comarcals de la Marina Alta, señala que «a nivel coloquial todo el mundo dice Gata» y el nombre completo únicamente se usa en instancias formales. No obstante, «está asentado y no crea rechazo», al hacer referencia al río que pasa por el municipio.

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