P. ROSTOLL
Más suavidad para los cargos públicos del PP investigados por corrupción. La redacción de los nuevos estatutos de la formación, cuya reforma Mariano Rajoy encomendó a Alberto Fabra para su debate en el congreso de Sevilla, será menos contundente de lo que, en un principio, estaba inicialmente previsto. Los populares apostaban por fijar una "pena" interna para los cargos y militantes salpicados por escándalos judiciales por corrupción. Los encargados de la ponencia -el citado Fabra junto a la catalana Alicia Sánchez Camacho y el presidente de Cantabria, Ignacio Diego- presentaron una redacción muy abierta. ¿Objetivo? Facilitar que, en función de cada caso, el comité de derechos pudiera ser más o menos contundente.
La redacción remitida a Génova incluía una alusión directa a que todos aquellos "imputados judiciales" serían sometidos a un expediente disciplinario con la correspondiente suspensión de militancia. Pero ese límite, en estos momentos, se considera excesivo, especialmente, en casos como el de la Comunidad, donde el PP tiene decenas de cargos públicos envueltos en investigaciones ligadas a casos de corrupción. Sería una escabechina. Con la aplicación estricta del nuevo código ético, a Camps se le tendría que haber retirado el carné del PP hace muchos meses. Y, como mínimo, los cuatro diputados involucrados en la causa de la financiación irregular del PPCV -Vicente Rambla, Ricardo Costa, David Serra y Yolanda García- tendrían que pasar por el comité de garantías. Sin embargo, de momento, no tendrán que transitar este camino. También supone un alivio para Sonia Castedo, pendiente de lo que ocurra en la investigación del PGOU de la ciudad de Alicante. La absolución de Camps, del que la cúpula del PP da por hecho que no asistirá al cónclave del partido en Sevilla, ha alimentado la tesis de los que querían una normativa interna más flexible.
La cautela interna en las filas del PP de la Comunidad con este asunto llegó hasta el punto de que se "recomendó" a las organizaciones provinciales que evitaran presentar enmiendas de peso a la ponencia de estatutos para no poner a Fabra en demasiados aprietos en un congreso que el jefe del Consell debe aprovechar para hacerse un hueco entre los principales "barones" del PP. Las enmiendas presentadas a la ponencia de Fabra -más de 400, de las que varias van al núcleo duro del código ético- servirán de salida a Fabra para suavizar el texto enviado a Génova. Fuentes del PP admitieron que hay compromisarios que han presentado enmiendas a los artículos calientes de la ponencia, en concreto, al que hace referencia a los imputados judiciales. Fuentes cercanas a Alberto Fabra admitieron ayer que la alusión a imputados judiciales puede llamar a error y precisaron que la idea es abrir expedientes a aquellos que sean objeto de acusación por parte de un juez. Según esta interpretación, los imputados por la financiación, se salvarían, pero no Carlos Fabra, contra quien ya se ha abierto juicio oral.
Desde la provincia de Alicante, por contra, sí se han presentado enmiendas para reivindicar un mayor peso de la política turística, principal motor económico de la provincia, en el documento que marcará la estrategia política de los populares durante los próximos años. Con la redacción inicial, quedaba un tanto difuminado. Sobre las políticas de agua, se ha optado por una redacción más abierta a la espera de que el Gobierno empiece a perfilar el nuevo Plan Hidrológico Nacional anunciado por el ministro Miguel Arias-Cañete.
Una cena con Camps que se aplaza por la agenda de Fabra
Mañana viernes, el expresidente de la Generalitat, Francisco Camps, leerá en la Universidad Miguel Hernández de Elche su tesis doctoral, dedicada al cambio del sistema electoral en la Comunidad Valenciana. Desde hace semanas, los afines al exjefe del Consell quieren organizar una cena con Camps, a modo de homenaje y desagravio después de la sentencia que le absolvió de cohecho en el caso de los trajes de Gürtel. En principio, el acto, que tenía como cabeza visible al diputado Andrés Ballester, se iba a celebrar este viernes en Orihuela, a menos de una semana del congreso que el PP celebrará en Sevilla. Es decir, que a las puertas de ese cónclave, los populares podían evidenciar su complicada situación en la Comunidad. Enterado del evento, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, mostró interés en acudir. No le quedaba otra salida para no soliviantar aún más al campismo, enfadado por las enmiendas a la totalidad que Fabra ha puesto encima de la mesa sobre la gestión de Francisco Camps. Así que, finalmente y para evitar toda esa situación, se pospondrá "sine die" por la agenda de Fabra. Francisco Camps terminará la lectura de la tesis y sí tiene previsto, de forma privada, almorzar en Elche con profesores y colaboradores de su tesis. P. r. f.