F. J. BENITO / M. J. MORA
El negocio es el negocio. Eso es lo que debió pensar durante la última semana el presidente de Ryanair, Michael O'Leary, que, apenas siete días después del cese de operaciones de Spanair, ayer aterrizó en Barcelona y anunció la ampliación de su base en El Prat con nuevos vuelos, entre ellos el que unirá a partir de abril Alicante con Barcelona, paliando así la cancelación de los 18 vuelos semanales entre la provincia y la Ciudad Condal que se esfumaron con el adiós de Spanair.
Y lo hará sin haberse resuelto el conflicto del embarque en El Altet, o sea utilizando las pasarelas telescópicas que le impone Aena por motivos de seguridad. O´Leary había vinculado la programación de vuelos con Barcelona a que le dejaran que sus pasajeros subieran y barajan a pie de los aviones en Alicante. Algo imposible para todas sus operaciones pero que ahora no es impedimento. Como tampoco lo es que el próximo verano Ryanair volará también entre Alicante y Budapest. Enlace que no estaba previsto en un principio pero que llega tras la quiebra de la húngara Màlev. El corredor aéreo con Barcelona es rentable como lo demuestra 360.000 pasajeros utilizaron el enlace el año pasado con una ocupación de los aviones del 90%.
Los vuelos entre Alicante y Barcelona de Ryanair estarán operativos a partir del próximo abril, inicio de la temporada alta, con unos precios muy competitivos. Así, O´Leary anunció que la tarifa más económica será de 19 euros por trayecto. La mitad que las más económica de Vueling, que está en los 38 euros por vuelo, según la compañía.
La batalla comercial que libraban hasta hace diez días las compañías Vueling y Spanair por hacerse con el liderato del tráfico nacional en el aeropuerto barcelonés de El Prat terminó beneficiando, de rebote, a El Altet, que vio incrementada un 20% la oferta de vuelos entre Alicante y Barcelona desde octubre de 2011, cuando comenzó la temporada baja.
Juicio en Elche
Por otro lado, la sala número 10 de la Ciudad de la Justicia de Elche acogió ayer la vista oral por la demanda interpuesta por Ryanair contra Aena por el conflicto sobre el embarque y desembarque del pasaje a pie en el aeropuerto provincial. Casi seis horas duró la vista en la que los letrados de ambas partes se esforzaron por demostrar, en el caso de la compañía irlandesa, que el uso de las pasarelas ralentiza el embarque y desembarque de los pasajeros, siendo una de sus banderas comerciales la puntualidad, y que, además, ello tiene un efecto negativo en la productividad de las aeronaves, ya que con la reducción del tiempo de escalas se posibilita que pueda haber un vuelo más diario, que permite abaratar el precio del billete y mantener el modelo de negocio.
Asimismo, el letrado de la aerolínea se esforzó, tanto durante la presentación de sus conclusiones definitivas como en el interrogatorio de los testigos y peritos, en demostrar que no existe peligro alguno para los viajeros que embarquen o desembarquen a pie por la pista ni siquiera en el caso de que en el "estacionamiento" contiguo hubiese otro avión o, incluso, si en el momento en el que los pasajeros estuvieran en la pista se produjera el aterrizaje de una aeronave en el espacio contiguo.
El abogado de Ryanair indicó al final de su intervención que la empresa no quiere que las pasarelas provoquen la expulsión de la empresa del mercado y sugirió que Aena quiere repartir el coste de la nueva terminal entre las compañías que operan en El Altet, aunque admitió que es clave para la aerolínea permanecer en El Altet.
El tema de la seguridad fue uno de los ejes centrales empleados por el abogado de Aena para defender por qué no se puede asegurar a la compañía que siempre pueda embarcar y desembarcar a pie y explicó que por ello solo se permite esta operación en seis de los doce puntos de estacionamiento autorizado para los aviones, con el fin de mantener la seguridad.
Pese a ello, el letrado planteó que el objeto de la demanda era un supuesto abuso de posición dominante de Aena, pero subrayó que el operativo de embarque y desembarque del pasaje de los aviones que operan en El Altet se hace exclusivamente por cuestiones de "seguridad operacional y de las infraestructuras del aeropuerto" y además, remarcó que se han tenido en cuenta las circunstancias de todas las compañías de bajo coste.
Además, el letrado de Aena puso en tela de juicio el argumento de la compañía respecto a la productividad ligada al modelo de embarque, ya que insistió en que Ryanair ha aumentado sus vuelos precisamente en aquellos aeropuertos como el de Palma de Mallorca o Barcelona donde se emplean en todos los casos las pasarelas y ha recortado el número de vuelos en El Altet, Reus o Valencia donde existe la posibilidad de realizar embarques y desembarques a pie. Además, indicó que se le ha hecho a la empresa el ofrecimiento de que este verano pueda realizar embarques a pie y que por el momento no ha habido contestación. El abogado sugirió que los vuelos que se han anulado han sido, realmente, los que eran deficitarios y enfatizó en que Aena ya no sabe qué hacer para lograr un acuerdo con Ryanair y que no entiende su cerrazón.
En el juicio, que quedó visto para sentencia, declararon el representante de la aerolínea en España, el director del aeropuerto y un técnico de la sección de programación y control del aeropuerto.