El director general de Ikea, Peter Betzel, anunció ayer que la compañía, dedicada a la venta de muebles y accesorios, tiene previsto invertir entre 2.000 y 3.000 millones de euros en España hasta 2020, un importe que permitirá a la empresa sueca alcanzar en el país las 30 tiendas, incluidas las de Alicante y Paterna, frente a las trece con las que cuenta en la actualidad. Betzel dijo que estos son los objetivos que se han marcado a pesar de las trabas administrativas y burocráticas con las que se han encontrado en algunos proyectos, como el de Paterna. Ikea quiere abrir en dos años su centro de Alicante junto al cuartel de Rabasa, pero el inicio de las obras está condicionado por la aprobación de la modificación del plan urbanístico promovido en dicha zona por el empresario Enrique Ortiz.

El plan Rabasa está ahora bloqueado porque Fomento ha exigido una modificación de proyecto al considerar insuficientes los accesos por carretera al centro. Igualmente, se tiene que resolver el problema sobre las cocheras de los trenes del AVE que ha planteado Adif. Estas cuestiones suponen un retraso en la aprobación del plan modificado y por consiguiente en la ejecución del proyecto de Ikea en Alicante.

Con motivo del decimoquinto aniversario de la compañía sueca en España, Betzel anunció además que la empresa prevé alcanzar unas ventas de 1.254 millones al cierre de 2011 en el mercado español, el sexto más importante del grupo a nivel mundial. Para cumplir con sus planes de expansión, la compañía prevé abrir en diciembre de este año una nueva tienda y un centro comercial en Valladolid, y en julio de 2012 un nuevo establecimiento en Sabadell.

Asimismo, la empresa tiene intención de contar, en los próximos dos años, con nuevos puntos de venta en Madrid y Barcelona, fundamentalmente, así como en Sevilla, Granada, Alicante y Paterna (Valencia), al tiempo que ya cuenta con los permisos para incorporar nuevas tiendas en Tarragona y Gerona.

Un desarrollo que, como reconoció Betzel, no ha ido en todos los casos según lo previsto y la puesta en marcha de nuevos establecimientos se ha visto perjudicada y ralentizada por los procesos administrativos requeridos en algunas comunidades autónomas, como es el caso del centro de Paterna.

A pesar de ello, Ikea tiene como objetivo conseguir que todos los hogares españoles tengan un centro a menos de una hora en coche.

Con respecto a la evolución del consumo de los hogares españoles como consecuencia de la crisis, Ikea recuerda que la mayoría de las casas en España están en régimen de propiedad, lo que supone un desafío en la actual coyuntura, aunque su tamaño se ha reducido hasta el entorno de los 70 y 90 metros cuadrados.

Sin embargo y a pesar de que en los últimos tres años el mercado de la decoración ha experimentado un retroceso del 40 %, Ikea considera que la actual situación representa también una nueva oportunidad, así como cambios en el consumo, que se orientará hacia productos más funcionales y baratos.