F. J. B.
La asociación cultural "Alicante Vivo" ha remitido al Ayuntamiento de Alicante un informe técnico con el que trata de demostrar al Consistorio y a la sociedad Avant que es posible que el AVE entre en Alicante (tanto en superficie en 2012, como soterrado en el proyecto definitivo), salvando el silo harinero de San Blas, uno de los ejemplos de la arqueología industrial de la ciudad que hasta ahora ha sorteado el desarrollo urbanístico.
El estudio plantea tres alternativas para la entrada del AVE por el mismo corredor diseñado por Adif, en las que con leves modificaciones del trazado y disposición de uno de los andenes se podría integrar el silo en la futura playa de vías y andenes de la estación. El autor del trabajo especifica que es una propuesta y deja la decisión final en los técnicos municipales y de Avant que son, en definitiva, los que deben tomarla. La rápida respuesta dada por "Alicante Vivo" a la petición de la alcaldesa, Sonia Castedo, la semana pasada, de paralizar la demolición para tratar de buscar un solución, contrasta con el secretismo que rodea a la propia sociedad pública Avant, prácticamente desde que lograra el crédito de 90 millones de euros para financiar las obras.
Las tres propuestas presentadas en Urbanismo salvan el silo como elemento principal del complejo industrial de Harinas Magro en el barrio de San Blas. Dos de ellas eliminan la fábrica anexa y la tercera respeta todo el conjunto. Para ello, el informe de las dos primeras opciones ve necesario hacer unas leves correcciones en la longitud de uno de los andenes para integrar el silo, en concreto el número cinco, según el proyecto de Adif para la llevada del AVE en 2012 en superficie. Mientras se excava y se habilita la parte sur de la futura estación subterránea, el silo quedaría en medio de dos andenes.
La tercera propuesta salva todo el complejo industrial harinero desviando ligeramente el trazado reorientando su dirección hacia el sur del silo. El andén 5 disminuye su longitud y el silo se integra. Ya con todas las vías soterradas, el silo de San Blas, pasaría a formar parte del paisaje del futuro parque central. Previamente habría que reforzar su cimentación en el lado exterior creando un muro pantalla adosado al exterior del silo.
El silo de San Blas se construyó a mediados del siglo XX, como parte de la fábrica de pan y harinas Magro. En su entorno apareció un pequeño polígono industrial, en el que también existió una cerámica y algunas otras industrias, así como almacenes de locomotoras.