S. ESCRIBANO
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El colegio de San Roque fue anunciado en 2002 y las obras deberían haber comenzado en 2004, pero no fue hasta ayer cuando, por fin, arrancó su construcción. Las máquinas derribaron tres viviendas sobre las que se levantará el centro escolar en el plazo de doce meses. Se trata de una reivindicación arrastrada desde hace años y significará que los alumnos del actual colegio que ahora se reparten en dos anticuados edificios del Casco Antiguo podrán desplazarse a las nuevas instalaciones el próximo curso. Actualmente, los escolares se ven obligados a hacer los recreos fuera de las dependencias, en plazas públicas, lo que da cuenta de la necesidad del nuevo edificio, que se levantará sobre una parcela de 1.790 metros cuadrados.
El procedimiento administrativo ha sido excesivamente largo. En un primer momento, el Ayuntamiento iba a hacerse cargo de la construcción consciente de la necesidad del colegio. Posteriormente, acordó con la Conselleria de Educación financiarlo a medias. Pero, finalmente, será sufragado de forma íntegra por el Consell, a través del Plan Confianza, con un presupuesto de 2,8 millones de euros. Estos cambios han ido retrasando la construcción, que podrá estar terminada en un año.
Ayer, las máquinas de la empresa adjudicataria (Ortiz Construcciones y Proyectos) comenzaron el trabajo. El primer paso, como explica una de las directoras del proyecto que coordina el Patronato de la Vivienda, Carmen Pérez Molpeceres, es derribar tres viviendas ubicadas a las faldas del Benacantil, que se encontraban muy deterioradas por el paso del tiempo, pues datan de finales del siglo XIX. Los residentes ya han sido realojados o compensados. Después, habrá que hacer un estudio arqueológico en los terrenos liberados por las viviendas. Se trata de una zona próxima a un asentamiento musulmán, pero desde el Patronato aseguran que en los estudios realizados en los terrenos más próximos no ha aflorado ningún yacimiento, por lo que esperan que el resultado sea similar. Después, habrá que aplanar la tierra para construir el edificio que "será escalonado y en sus cubiertas albergará las zonas de recreo", afirma Molpeceres.
El edificio dispondrá de tres aulas para educación infantil, seis de primaria, talleres, comedor, distintas salas, gimnasio, vestuario y tres patios, como indica otra de las redactoras del proyecto, Miriam Jareño.
Esta no es la única actuación en la zona. También han comenzado las obras de la reurbanización de la calle Villavieja, que será semipeatonal, para poner en valor toda la subida desde el Ayuntamiento hasta la bajada del Paseíto de Ramiro y que se sufragarán con fondos del Plan E. Para ello, se rehabilitarán la torre medieval del Speró, el torreón renacentista de San Sebastián. Además, en los años 80 se derribó gran parte del barrio de pescadores ubicado sobre la calle Villavieja y en esos terrenos, contiguos al nuevo centro escolar, el Patronato prevé construir viviendas y un aparcamiento para los residentes. Pero estas obras del proyecto de La Medina no arrancarán, como mínimo, hasta dentro de un año.
El edil socialista Manuel de Barros quien lleva años "luchando por la construcción del colegio" asevera que se trata de "uno de los procedimientos administrativos más contradictorios de los últimos años", e inciden en que "hace ocho años y medio que se anunció, y ojalá que se inaugure para el curso 2010-2012". De Barros considera que los alumnos del actual colegio San Roque "están en condiciones tercermundista por la falta de espacio y tienen que hacer los recreos en la plaza de Quijano y del Puente". Según el edil "ha habido un desinterés por parte del Consell, porque el Ayuntamiento a través del gerente del Patronato, Gaspar Mayor, ha peleado por ello".