V. X. C.
La eucaristía de la Divina Aurora de las fiestas de Ròtova (Valencia) acabó a golpes. El párroco de este pueblo de la Safor, Víctor Jimeno, y un joven de la comisión de fiestas, Rubén Costa, se enzarzaron en una pelea que dejó atónitos a los asistentes al oficio religioso.
Los hechos ocurrieron alrededor de la una del sábado cuando los feligreses se acercaron al altar para tomar la comunión. Fue entonces cuando el joven se quitó la hostia consagrada de la boca y decidió romperla delante del cura; para sorpresa del párroco, de las autoridades municipales y de los ciudadanos de este pequeño municipio de 1.350 habitantes. La respuesta del cura fue una bofetada al festero, que decidió responder a la agresión con otro golpe de mano. Según testigos presenciales, y el relato del propio religioso, una patada en el trasero del joven puso fin a la bronca. El grupo de miembros de la comisión de fiestas fue expulsado de la iglesia de Sant Bertomeu al grito de "blasfemos" proferido por el sacerdote. Tras lo ocurrido el cura se dirigió a los feligreses del pueblo y pidió perdón por su actitud. Los vecinos del pueblo no salían de su asombro. El estupor que se vivía ayer en las calles se notó hasta en la cabalgata de disfraces de la tarde, que parodió la bronca de la misa. Por su parte, el festero, permaneció todo el día en su domicilio.
"Estoy muy triste. Me he pasado toda la noche sin dormir, llorando y rezando"
"Todo esto me ha afectado mucho, estoy muy triste" relató el cura de Ròtova al ser preguntado. "Me he pasado la noche sin dormir, rezando y llorando". Víctor Jimeno -al que le asistió un SAMU tras la trifulca por un cuadro de ansiedad- señaló ayer que ante la actitud del festero perdió totalmente la racionalidad. El párroco manifestó que reconoce que es difícil hacer entender lo ocurrido a la gente que no es religiosa. "Es como si invitaras a comer a tu casa a un amigo y tu madre le prepara la comida y éste tira el plato al suelo y la desprecia". El cura incidió en que sólo desde el cristianismo se puede comprender el significado de lo ocurrido con el cuerpo y la sangre de Cristo y ante sus pies: "es lo peor que le pueden hacer a un creyente" añadió. Después reconoció cómo fue el intercambio de golpes y también que se dirigió a la feligresía y pidió perdón "al joven, a su familia y a todos". Ayer, el cura de Ròtova recibió la visita de otro sacerdote de la zona para poder confesarse tras la pelea. Tras ello se pasó todo el día descansando en su casa, lejos del bullicio.