ÁNGELES CÁCERES
El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, a través de la Confederación Hidrográfica del Segura, destinó en 2009 2´5 millones de euros para desbroce y mantenimiento del cauce y las riberas, retirada de escombros y basuras, extracción de electrodomésticos, vehículos y animales muertos, reparación de infraestructuras, cuidado de motas y sotos, etc. Se retiraron del interior del cauce 1.230 metros cúbicos de flotantes, se sacaron del río y sus orillas 1.512 toneladas de escombros y basuras y se limpiaron 134 Kms de márgenes, incluyendo los encauzamientos urbanos de Murcia, Orihuela y Rojales.
Manuel Aldeguer, Comisario de Aguas, considera que de los dos grandes problemas del río, la contaminación orgánica y la salinidad, «el primero se ha superado ya pero el segundo es muy complicado porque prácticamente desde el Azud de Ojós, río arriba de Murcia, las tierras de cultivo son muy arcillosas, con mucho sulfato y cloruros, y el agua de avenamiento que por drenaje retorna al río vuelve muy salobre y llega a la Vega Baja con una conductividad muy alta. Para tratar de invertir eso, ahora que tenemos más agua, estamos soltando para regar desde el sifón de Orihuela y el desagüe de fondo de La Pedrera agua de beber, de la que tienes en el grifo. Eso baja la conductividad y mejora los suelos y el ecosistema».
Acerca de la visible regeneración del río, Aldeguer da varias claves: la presión sancionadora hacia ayuntamientos y empresas, la presión social de una conciencia ecologista cada día más arraigada, y el temor de las autoridades a que la falta de calidad ambiental les perjudique en las elecciones. «Eso se ha traducido —aclara—en la construcción de depuradoras, tanto por parte de las empresas como de los municipios, y en inversiones continuas o puntuales como la que se está haciendo en la desembocadura, eliminando las cañas invasoras y sustituyéndolas por vegetación autóctona: aneas, tarays, sauces, álamos…».
Recuerda Aldeguer que, siendo alcalde de Guardamar, varias veces prohibió el baño en las playas por el grave riesgo para la salud pública de animales muertos y basuras, «algo con lo que seguimos luchando, la costumbre de echarlo todo al río es difícil de erradicar. Hay ayuntamientos que tienen sensibilidad y otros menos, pero en la Confederación no somos jardineros para hacerle el trabajo a los municipios; si se monta un botellón, obviamente es el municipio quien tendrá que limpiar».
Finalmente, y respecto al abastecimiento aun sin trasvase, el Comisario manifiesta que «por una parte hemos actuado como si estuviéramos en sequía, con un control muy estricto del riego aunque teníamos agua, y por otra hemos construido una batería de sondeos por todo el territorio que nos permite actuar rápidamente cuando por algún incidente se produce un vertido contaminante como el de hace unos días; soltar agua de un embalse cuesta mucho y metiendo agua de los pozos obtenemos el mismo resultado». En los azarbes «lo tenemos peor porque son redes de drenaje de los regantes y no toman el agua del río, son como las venas y es la que vuelve, ahí no puedo meter un taponazo porque todo iría al río, la única solución es ir sacando los peces muertos, las redes de avenamiento todavía son una asignatura pendiente. Pero la vamos a aprobar».
Cada vez más gente siente el río como algo propio
POZOS CONTRA ESPUMAS
En cuanto aparecen espumas se mete agua de los pozos para diluir y evitar la mortandad de peces.
HAN VUELTO LOS CANGREJOS
Hay tanto cangrejo que en verano se celebran concursos de su pesca.
PESCADORES CONCIENCIADOS
Cuando por una crecida se hacen charcos y quedan peces en ellos, los propios pescadores los llevan al cauce.
LA PERCEPCIÓN HA CAMBIADO
Antes no se vendían los edificios que dan al río, y ahora son los más caros.