A. A. F.
Con el temor a la lluvia del día anterior superado, el barrio de Altozano vivió ayer su Entrada Cristiana. Cuatro bandas de música, dos escuadras de invitados y dos carrozas formaron el espectacular boato en honor de la Abanderada Sandra Bermúdez, a quien fue dedicado el pasodoble "Sandra", que se estrenó esa misma noche. Tras la suspensión el viernes de la Entrada de Bandas y el retraso de una hora de la Entrada Mora, la música sonó más que nunca en la tercera jornada de fiestas. Las siete comparsas de la cruz -Corsarios, Caballeros del Rey Don Jaime, Maseros, Piratas, Contrabandistas, Cruzados y Zíngaros- iniciaron su triunfal desfile, de unas dos horas y media, dando paso a las tres de la media luna, los Pacos, Abencerrajes y, por último, los Moros del Cordón. El final del día lo marcó la Alborada a Nuestra Señora de la Asunción.
Un día marcado por la realización al mediodía de la primera Embajada infantil de los Moros y Cristianos de Altozano, tras más de cincuenta años de existencia. Los tres meses de preparación en la Escuela de Embajadores, dirigida por Alonso Martínez, se dejó notar en la forma en la que los siete niños que ostentaban los principales cargos de los dos bandos recitaban el parlamento. Al igual que los mayores, primero tuvo lugar la Embajada mora y después la Reconquista cristiana, con la diferencia de que las espadas utilizadas durante las contiendas eran de plástico o madera, así como la ausencia de pólvora. Junto a los aplicados alumnos, con edades entre los seis y los doce años, lucharon otros niños del barrio imitando a los adultos. Los pequeños lograron la ovación del público.