P. ROSTOLL
Roque Moreno, secretario general del PSPV en Alicante, se incorporará el lunes a su despacho en el consistorio alicantino tras cumplir con sus vacaciones. Se espera un gesto, cualquier detalle, una escueta declaración del dirigente socialista para determinar su posición de cara a la elección del alcaldable del PSPV en Alicante. La cúpula del puño y la rosa está dispuesta a darle una salida -"la mejor posible", puntualizan- para que se produzca una renuncia formal de sus aspiraciones como alcaldable.
Ninguno de los dirigentes con mayor peso le ve como aspirante. Ahora falta por ver si Roque Moreno acepta sumarse a la entente o si planta cara, vía a la que le empujan algunos de los grupos que le han respaldado en los últimos procesos internos del PSPV en Alicante.
Tanto la dirección de los socialistas valencianos como Ana Barceló, la secretaria provincial del partido, quieren un acuerdo que evite las primarias. Y, para ello, necesitan el apoyo de los principales clanes socialistas en la capital.
En ese tablero, la posición que tome Ángel Franco, que sigue disponiendo de la minoría mayoritaria de la agrupación, es esencial. Para mantener su cuota en las listas, el ex senador tendrá que apoyar lo que la dirección socialista ponga sobre la mesa. Y Franco siempre ha sido, en estos casos, un dirigente ligado al pragmatismo.
A quince días de que arranque el proceso, la principal opción que baraja la cúpula socialista sigue siendo la del periodista José María Perea. Se le considera el aspirante con mayor solvencia en Alicante. El camino que tome Roque Moreno determinará el escenario que se puede ir configurando.
Si el portavoz socialista va a unas primarias, es muy probable que los críticos de la agrupación opten por poner sobre la mesa un tercer candidato. Y en este maremágnum, el nombre del catedrático José Asensi, que cuenta con pocos respaldos en la agrupación y que tampoco agrada ni un ápice a la cúpula socialista, ha aparecido en círculos del PSPV aunque sólo como alternativa de consenso. Un gran lío.