MANUEL SERRANO
"Es lamentable que lo primero que se vea al entrar a Alicante sea esto", comenta Milagros Ruiz en referencia a un local que ocupa los bajos de los números 2 A y 2 B de la calle Tomás Aznar Doménech y el 101 de la avenida de Orihuela. La comunidad de vecinos de estas tres fincas, presidida por Milagros, denuncia la falta de mantenimiento del local desde que se finalizó la construcción de los edificios hace once años.
Esta planta baja se ha convertido con el tiempo en un foco de suciedad y olores nauseabundos. Los carteles de anuncios se apilan hasta formar bloques de gran grosor. Según cuentan los vecinos, las capas se han desprendido de la pared en más de una ocasión. "A una mujer se le cayeron los carteles encima y se rompió el brazo", explica Concepción San Blas, vecina de uno de los edificios colindantes. Los residentes comentan que los desperfectos de la fachada también provocaron otros accidentes, como "el enganchón de una mujer con un alambre" o "el resbalón de otra por el pegamento de los carteles que mancha la acera".
"Algunas personas no quieren pasar por aquí con los niños porque temen que la pared tenga bacterias", comenta Concepción a propósito de la basura acumulada en una repisa de la fachada. Además, el interior del local sirve de hábitat para cucarachas y gatos callejeros, según relatan los vecinos.
La insalubridad del local también se pone de manifiesto en los olores que llegan a la calle y, especialmente, al interior del garaje de los edificios. "Hay que taparse la nariz para pasar por ahí", explica Concepción. Ángel Navalón, otro vecino de las fincas, lamenta que no pueden "entrar al local para limpiar los desagües si no lo abre su dueño".
Los vecinos tampoco pueden prohibir fijar carteles, ya que el local no les pertenece. Por eso, exigen a su propietario que se encargue de adecentarlo e indique la prohibición de colocar anuncios. Por su parte, el dueño del local, Felipe F., explica que es "el primero al que no le gusta que la fachada esté afeada. Pero cuanto más limpia se deja, es más apetecible para colocar carteles".
El propietario del local asegura que lo ha limpiado en dos ocasiones, pero los vecinos replican que nunca lo ha mantenido en buenas condiciones. Por eso, han presentado dos denuncias por su mal estado, la última este mismo año. A la espera de una respuesta por parte de la Concejalía de Sanidad, sólo quieren que deje de ser la fachada de la vergüenza.