PINO ALBEROLA
Setenta peldaños de una estrecha escalera mantienen a María del Mar Marco desde hace tres años prácticamente recluida en su casa, un cuarto piso sin ascensor ubicado en la plaza de la División Azul. Su delicado estado de salud, sumado a sus más de 130 kilos de peso, le impiden prácticamente moverse y realizar cualquier tipo de tarea doméstica sin ayuda. El inmueble es propiedad del Instituto Valenciano de la Vivienda (IVVSA) y desde hace seis años, María del Mar está luchando infructuosamente porque se lo cambien por otro en una planta baja. Desde el IVVSA reconocen que son "conscientes" de la delicada situación en la que se encuentra Marco y de que es un caso "prioritario", pero aseguran "que en estos momentos no hay disponibilidad de viviendas"
Los innumerables partes del hospital, que María del Mar Marco guarda cuidadosamente en carpetas, dan fe de las dolencias que padece esta mujer que tiene reconocida desde hace 15 años una invalidez y que sufre, entre otras dolencias, fibromialgia y una cirrosis hepática. Además , en las próximas semanas será intervenida por tercera vez de una hernia discal en la columna vertebral, "una operación de alto riesgo que puede dejarme paralítica".
Ante esta situación sus vecinos de escalera se han convertido en el único vínculo que Marco mantiene con el exterior. "Le ayudamos en todo lo que podemos haciéndole la compra o trayéndole comida para que no tenga que cocinar. Nos da mucha pena su situación", señalan Antonia y Manolo, un matrimonio que reside puerta con puerta con María del Mar, quien vive sola desde que hace dos años falleciera su madre.
Una ambulancia se encarga de recogerla para sus continuas visitas al hospital y el personal sanitario debe bajarla los cuatro pisos en una silla. "La última vez nos caímos y me hice un daño tremendo", se lamenta María del Mar, quien a diario llama al IVVSA en busca de buenas noticias. "Necesito una vivienda digna porque me siento como un perro enjaulado y no hay derecho".
Recientemente, el Ayuntamiento concedió a María del Mar la ayuda de una asistente social que acude tres veces a la semana durante una hora para ayudarle en el aseo personal. "Me han prometido que tras la operación, me ampliarán la asistencia porque tengo que estar prácticamente un mes en cama. Después, no sé qué pasará conmigo".