P. ROSTOLL
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Desde hace quince años, cuando el PP ganó por vez primera en unas elecciones autonómicas y se hizo con la mayor porción del poder municipal, los socialistas viven angustiados por la urgencia de intentar darle la vuelta al marcador. Pero lejos de recuperar posiciones, elección tras elección, pierden más comba. Con su menor cuota de poder municipal de la historia democrática -apenas 37 localidades-, el PSPV de Alicante, con su recién estrenada dirección provincial -ya no podrán echar la culpa la organización comarcal que tenían-, se asoma al abismo. Los síntomas que transmite el enfermo no son, precisamente, de mejoría. Todo lo contrario. Y, encima, ninguno de los condicionantes externos -la improvisada gestión de Zapatero de la crisis- augura cambios. Por contra, atenaza las opciones de cualquier recuperación electoral.
A un año de los comicios, los socialistas, digan lo que digan las encuestas, están ante un riesgo real de perder dos de sus grandes feudos, Elche y Cocentaina, localidades en las que gobierna desde que arrancó la democracia. El desgaste en la gestión de Alejandro Soler, en el primer caso; y las fuertes luchas internas, en el segundo, con dos ex alcaldes atacando al actual primer edil dejan en el aire el futuro electoral de ambas localidades. La Villa Condal no es el único municipio en el que el PSPV se desangra. En Torrevieja se contabilizan dos grupos municipales con su portavoz cada uno. En Villena, el más difícil todavía. Con todo a favor tras la marcha del PP de cinco ediles campistas que dejaron en minoría a la alcaldesa, los socialistas, para no ser menos, se han fracturado en dos mitades. Resistir para Celia Lledó, la primera edil de la capital del Alto Vinalopó, puede ser ganar. Y en Benidorm, a la espera de cómo se resuelve el episodio de los tránsfugas y su regreso, prácticamente seguro, a la disciplina socialista.
En el parte de guerra, como es habitual en las filas del PSPV, no podía faltar la agrupación de Alicante, con el secretario general y portavoz municipal, Roque Moreno, cada vez más debilitado. Y con un rosario de posibles candidatos. Unos -el propio Moreno, Brufal, Valenzuela, Juana Serna, Luis Berenguer y Ángel Luna- incluidos en una encuesta impulsada por Jorge Alarte desde Valencia. Otros, como el periodista José María Perea, que tienen el beneplácito de Ana Barceló, secretaria provincial del PSPV, pero que, sin embargo, no cuentan para Alarte. Y hasta un tercer grupo con la secretaria de Organización del PSPV, Elena Martín, a la expectativa de que alguien se lo pida para postularse de inmediato. Una crisis total de liderazgo.
En estos momentos, el divorcio entre Jorge Alarte y Ana Barceló es total y absoluto y augura una gran lucha en la elección de candidatos. Alarte intenta sumar tropa. Y Barceló va a tratar de imponer su criterio en las listas. Choque asegurado por las candidaturas.