ANTONIO TERUEL
El sector agrario ha sido aludido en varias ocasiones a lo largo de los dos últimos años como el refugio a donde han ido a cobijarse muchos de los afectados por la situación económica que habían perdido su empleo en otras actividades. Se ha dicho que el campo escapaba a esta crisis, pero quizá haya sido porque bastante tenía con la suya propia. Un declive o, cuanto menos, estancamiento,
debido a las grandes dificultades de los agricultores para que su trabajo fuera rentable, por los enormes costes y los escasos beneficios, unido a la supeditación a la meteorología y la disponibilidad o no de recursos hídricos.
Esta situación dura ya bastantes años en la provincia de Alicante y, a la vista de los datos que de manera periódica se van publicando, no parece que vaya a experimentar grandes cambios. Los últimos hasta la fecha son los del anuario 2009 de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE), del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), que revelan un incremento del 17 por ciento en la superficie de campos de hortalizas en barbecho. Las hectáreas destinadas en teoría a cultivos herbáceos pero que en la práctica no tienen uso pasaron en un año de ser 16.196 a 18.961. Paralelamente, la superficie ocupada disminuyó de 11.394 a 10.163.
Estos datos, al referirse a cultivos herbáceos en general, no incluyen exclusivamente las hortalizas, pero el descenso de la superficie cultivada y el incremento de los barbechos sí se asocia directamente a ellas, ya que por sí solas mostraron unas cifras mucho más negativas. Así, estas plantaciones pasaron de ocupar 6.119 hectáreas a 4.406, lo que supuso un descenso de prácticamente el 28 por ciento. En algunos productos se puede hablar directamente de caída, caso de la col y la cebolla, que el año pasado apenas se cultivaron. Tan sólo se produjo un incremento destacable en el caso del melón, aunque se redujeron de manera muy significativa las hectáreas destinadas a sandía.
Incluso en el principal cultivo hortofrutícola de los campos del sur de Alicante, la alcachofa, se produjo un descenso de la superficie ocupada del 13 por ciento. En el caso de los tubérculos, también se registró un considerable descenso en el espacio reservado al cultivo de la patata, del 38 por ciento. Sí aumentó la superficie destinada a la batata, pero en cualquier caso sigue siendo un cultivo irrelevante, ya que sólo se contabilizaron 53 hectáreas en toda la provincia el año pasado.
Ni siquiera los invernaderos se libraron de este descenso; al contrario, registró una espectacular caída del 46 por ciento, al pasar de 1.192 hectáreas a 646. Dejaron de plantarse todos los cultivos de melón bajo plástico -en 2008 habían ocupado 259 hectáreas- y otros como el pimiento vieron reducida su extensión en un 80 por ciento. Tan sólo se mantuvieron estables los cultivos de flores, que sí tuvieron un ligero repunte hasta las 163 hectáreas.
La tendencia en todos estos cultivos en las otras dos provincias de la Comunidad fue similar a la de Alicante. Destacan especialmente el aumento de los barbechos en Castellón -un 56 por ciento-, si bien en Valencia también crecieron un 18 por ciento. Estos datos corroboran que el abandono de estos campos está siendo generalizado en toda la autonomía.
También menos cítricos
El mal momento por el que atravesó el regadío alicantino durante 2009 también se reflejó en los cultivos leñosos. Los más afectados fueron los cítricos, cuya extensión se redujo en un 3,4 por ciento. Llama la atención que aumentara ligeramente el número de árboles de estas especies cultivados en secano, ya que da indicios sobre un posible recurso para mantener estos campos a pesar de la escasez de agua. De todos modos, los cítricos no regados siguen siendo una ínfima minoría.
Daniel Martínez, representante del sindicato agrario La Unió en la comarca de la Vega Baja, explica en este sentido que el abandono de los cítricos ha sido más acusado que en el caso de las hortalizas, ya que estos cultivos "acusan más la falta de rentabilidad y de agua". Esto está provocando, según señala, "una progresiva transformación del arbolado en campos hortofrutícolas", a medida que se van retirando las plantaciones viejas. No obstante, añade, también se da con relativa frecuencia que, al desaparecer los árboles, estos campos queden completamente abandonados.