J. E. M.
Cada vez más acuciado por la presión política, judicial y mediática, el presidente Camps no se apartó ayer de su habitual guión sobre el "escándalo Gürtel" y, preguntado por el auto del juez Pedreira, calificó el caso de "montaje" y vaticinó que "terminará en nada". Una vez más, el enredo judicial eclipsó el acto público que Camps protagonizaba en Cheste, donde aseguró que el Ejecutivo autonómico es objeto de "un acoso sin parangón en la historia de la democracia española" y que el caso Gürtel se ha convertido "en un juicio mediático" paralelo. "No hay nada que ocultar ni hay nada que esconder", añadió el jefe del Consell, antes de reiterar que el escándalo responde a un "montaje" y a una "terrible falsedad" que terminará "en nada porque no hay absolutamente nada", como ha reiterado en las Cortes y otros escenarios. Camps también se mostró convencido de que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana rechazará este proceso, al igual que ya hizo por dos votos a uno en agosto de 2009 cuando descartó el cohecho impropio por las dádivas de los trajes. El pasado día 12, el Tribunal Supremo ordenó por unanimidad la reapertura del caso en Valencia.
En medio de una creciente expectación de medios informativos y con buena parte de la escena pública española pendiente de él, Camps reiteró la legalidad de las contrataciones públicas del Consell, "cuyas cuentas están perfectamente auditadas", y su confianza en los jueces.
También recalcó que la Generalitat fiscaliza sus contratos año tras año e insistió en que el Consell es el gobierno autonómico que más rápidamente fiscaliza sus cuentas, a año vencido.