ANA A. FERNÁNDEZ
Busqué una calle con gradas o con escaleras pero no fue posible", bromeó el concejal de Comercio, Antonio Sobrino, durante el acto de presentación de la avenida padre Ángel Escapa (agustino), situada entre Santa Faz y la playa de la Albufereta. Como él muchos ex alumnos del colegio San Agustín de Alicante subieron y bajaron las gradas del pabellón del centro durante las reprimendas del cura, como es conocido Escapa entre la familia agustiniana.
Recuerdos que cientos de personas, entre alumnos y los que hace mucho que dejaron de serlo, familiares y amigos, compartieron ayer en el Castillo Santa Bárbara en un acto "familiar" que contó con la presencia de la alcaldesa Sonia Castedo y algunos miembros de su equipo de gobierno.
Tras cuatro décadas formando a decenas de generaciones de alicantinos -los últimos doce años, como director del centro escolar- el padre Ángel se marchaba de Alicante por la puerta de atrás, sin despedidas ni homenajes, para acudir la llamada de la Dirección territorial de la Orden que lo mandaba a un colegio de León. Por eso, el acto de ayer fue también una oportunidad para despedir "como se merece" a este educador.
La presentación a cargo de Sobrino junto al vídeo con imágenes del recorrido del padre Ángel en Alicante consiguió no sólo la complicidad de los presentes sino un sincero aplauso y alguna que otra lágrima. Como testigo de veinte años de carrera de Escapa, el padre Jesús Paniagua, actual director del colegio, desempeñó el papel de "historiador" recordando que al cura siempre "le tocaba bailar con la más fea". Jefe de estudios durante muchos años, el principal reconocimiento a este docente fue el ser promotor de una prolífica cantera de jugadores de balonmano en la provincia. Con él, el Colegio San Agustín alcanzó gran prestigio nacional e internacional en este deporte. "Todavía recuerdo cuando Ángel acompañó al equipo del colegio al Campeonato del Mundo Juvenil de Balonmano en Israel", relató Paniagua emocionado. Desde el colegio, continuó, seguían cada uno de los partidos jugados al minuto y se anunciaba por megafonía.
De su Palencia natal a Alicante, pasando por Valladolid, Guernica o Calahorra, tal y como expresó el Padre Provincial de la orden, Isidro de la Viuda, "son muchos los que se han beneficiado de los 39 años que este gran pedagogo y entrenador de balonmano ha pasado al servicio de la sociedad alicantina". Será por eso que cuando el 8 de febrero la alcaldesa anunciaba al propio Escapa por teléfono que una calle de la ciudad llevaría su nombre a nadie le extrañó, y a él lo dejó "sin palabras". Cuatro meses de mensajes, llamadas, cartas y mails le hicieron llegar el cariño de sus amigos alicantinos. Ayer, acompañado de su familia y con el corazón puesto en León junto a sus padres y el recuerdo de su hermana fallecida, el padre Ángel destapaba la placa.
"Sería mucho más feliz si pudiera seguir paseando con mis amigos por cualquier calle de Alicante", afirmó un agradecido Escapa, arropado por los aplausos de la sala. "A pesar de vivir fuera me siento alicantino porque siento y hago las cosas aquí".
Con un "Querido cura"comenzó su intervención la primera edil. "Gracias por dedicar su vida a la educación de nuestros niños", dijo. "Como alcaldesa quiero felicitarle de corazón, como Sonia quiero decir -continuó Castedo, madre de una alumna del centro- ¿Por qué el Colegio Agustinos? Porque está él. Mi hija podrá ser lo que ella decida pero con el padre Ángel será sobre todo una buena persona", concluyó una emocionada Castedo, antes de fundirse en un abrazo con el homenajeado.