F. J. BENITO
La reaparición de la nube de ceniza volcánica procedente de la erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull -ayer se encontraba sobre la península ibérica y obligó a cerrar completamente el espacio aéreo del sur de España y Canarias durante buena parte de la jornada- ha terminado por disparar todas la alarmas en el sector turístico de la Costa Blanca, donde las pérdidas acumuladas superan ya los 8 millones de euros y se teme que pueda terminar afectando a la temporada alta.
Nadie se atreve a anticipar el final de la incidencia de la nube y se ha sabido, según investigación de los propios hoteleros, que el volcán ya entró en erupción a principios de los años setenta y la expulsión de ceniza se prolongó durante dos años, según recordaba ayer José María Caballé, presidente de Servigroup, la cadena hotelera más importante de la Comunidad Valenciana. Entonces, además, los aviones volaban más bajo y muchos eran de hélice, por lo que no les afectaba la ceniza, letal para las turbinas.
Este mes de mayo se han disparado las cancelaciones porque hay muchos turistas que "no se atreven a venir por el miedo a no poder volver", apuntó Caballé quien, no obstante, llamó a luchar "con las armas que nos hacen ser diferentes de otros destinos como, por ejemplo, Turquía, y que no son otras que la calidad y el buen servicio", puntualizó Caballé.
La esperanza está en el turismo nacional que no está tan afectado por los efectos de la nube porque se mueve en coche, aunque bastante tienen los viajeros nacionales con la crisis económica. En este sentido, Javier García, vicepresidente de Hosbec y vocal de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), trató de dar una lectura optimista. "Quiero pensar que lo peor ha pasado. Es cierto que en abril, cuando cerraron muchos aeropuertos europeos, pudimos contabilizar las pérdidas económicas. Ahora mismo el colapso no es total y de cara al verano hay que pensar que el 60% de nuestro turismo es nacional, aunque también es cierto que está condicionado por el mal momento económico".
Lo cierto es que el bajón llega en el peor momento, ya que tras un invierno irregular, mercados emisores turísticos como el británico cotizan al alza y una crisis aérea como la de finales de abril resultaría letal para la Costa Blanca. "Las previsiones para junio son buenas porque se ha demostrado que cuando el Reino Unido sale de una recesión se reactivan los viajes. La gente ha ahorrado y tiene ganas de disfrutar de vacaciones. Benidorm está a dos horas y media en avión y con un producto adaptado a sus gustos. La persistencia de la nube sería fatal", sentenció José María Caballé.
Javier Luri, presidente de la Asociación de Hoteles de Alicante y director del Meliá, reveló, por su parte, que también en lugares no tan acostumbrados a trabajar con los grupos de visitantes de sol y playa, se notan los efectos negativos de la erupción del volcán islandés y aportó, además, un dato revelador obtenido por el secretario general, Vicente Marhuenda. Los hoteleros de Alicante han detectado en los últimos meses un equilibrio en el perfil del turistas que visita la ciudad. Hasta 2009 los españoles dominaban, pero en estos momentos "extranjeros y nacionales se reparten al 50%, por lo que crisis como la que provoca la nube nos afecta, claro que nos afecta", subrayó Luri. El hotel Meliá, dejó de ingresar 70.000 euros por cancelaciones durante la crisis.
Vicente Marhuenda contabilizó en dicha semana la pérdida de 2.000 visitantes, cuya ausencia generó unas pérdidas al conjunto del sector turístico de la ciudad de unos 140.000 euros, "porque no sólo duermen en lo hoteles. Comen, cenan, topan una copa y compran", aseveró el secretario general.
Las "sensaciones" de Juste son optimistas
La consellera de Turismo, Belén Juste, optó ayer por lanzar un mensaje de tranquilidad y, aunque se refirió a "sensaciones", avanzó que el Consell espera un buen verano a pesar de la incidencia que está teniendo la nube volcánica. "Aunque es cierto que la nube nos afecta mucho, por la intermitencia y nos da semanas de intranquilidad, las perspectivas son muy buenas", señaló ayer durante un receso del Consejo Superior de Turismo.
La consellera destacó el crecimiento, "aunque no al ritmo deseado", del mercado de turistas británicos, alemanes, franceses o italianos e incidió en que en turismo internacional se prevén acrecimientos de más del 7% respecto al año anterior. Respecto los españoles, Juste admitió que se tienen menos datos aunque las "perspectivas son buenas" y recordó que el turista nacional es un cliente que "reserva a ultima hora" pero que el año pasado "respondió bien".
El Consejo Superior de Turismo, se reunió ayer hoy por primera vez con diferentes secretarios autonómicos con el fin de dar a conocer al sector las diferentes líneas estratégicas de las Consellerias con incidencia en el turismo. F. J. B. / EFE.