FRANCESC ARABÍ
El líder de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, eligió la víspera de que se decida la suerte judicial de Francisco Camps para vivir su puesta de largo como candidato a sucederle en 2011, para trasladar que tiene un plan de reformas para enderezar un desbarajuste económico que en la Comunidad se vive con especial intensidad: más paro y menos crecimiento. Así, Alarte sentó a todos los agentes económicos que pudo convocar (Rafael Ferrando y Rafael Montero, de Cierval; José Roca, de la patronal castellonense, o los líderes de UGT, Conrado Hernández y CCOO, Paco Molina, entre otros) y les presentó su "Programa para el saneamiento y la reforma de la economía valenciana", basado en la propuesta de logar estabilidad institucional y la promoción del empleo y la competitividad, ejes que se desglosan en 50 medidas concretas sobre la base de la "racionalización del sector público" y la restricción presupuestaria. El PSPV pone sobre la mesa un plan que contempla la reducción de la mitad de los cargos de libre designación en el sector público valenciano, suprimir empresas y fundaciones de la Generalitat y apretarse el cinturón presupuestario en todas las partidas, en especial en el gasto corriente, que se adelgazaría en torno a un 15%.
El secretario general del PSPV reivindicó el papel de la Generalitat como agente económico impulsor del empleo. Entre las medidas destaca la promoción de un plan de competitividad, sobre todo en la hostelería y el turismo. Además, los socialistas apuestan por la reducción de la jornada laboral para evitar los ERE, potenciar la formación, la recuperación de los sectores productivos tradicionales o impulsar la nueva economía ligada al conocimiento.