P.A./ F. J. B.
El Ayuntamiento de Alicante comenzó a vallar en la tarde de ayer la zona del espigón del Meliá, donde cada fin de semana se celebra el polémico botellón. Desde la Concejalía de Atención Urbana aseguraron ayer que el acotado de esta zona nada tiene que ver con restringir esta polémica práctica y que se debe a tareas "de arreglo del pavimento, los muretes y la jardinería". Unos trabajos, "que suelen acometerse con cierta periodicidad, sobre todo de cara a la temporada estival, debido al deterioro de la zona". Pese a que este área es competencia del Puerto, "el Ayuntamiento es el encargado de acometer esta tarea de mantenimiento", puntualizaron desde Atención Urbana.
Curiosamente, las obras dan comienzo un jueves, día en el que más jóvenes se concentran para beber en este enclave de la ciudad. De hecho, la Policía Local tenía previsto anoche vigilar la zona.
El traslado del botellón que se celebraba en el suelo municipal al espigón de la playa del Postiguet, justo debajo de los hoteles Meliá y Portamaris, ha levantado en los últimos meses una gran polémica urbana que le estalló a la propia alcaldesa, Sonia Castedo, cuando planteó, asesorada por su jefe de Seguridad, crear una zona de ocio en el Muelle 10 del Puerto de Alicante.
El Puerto descartó oficialmente tal posibilidad la semana pasada, lo que obliga a buscar un nuevo emplazamiento, ya que la celebración del botellón en el espigón del Postiguet ha terminado por provocar un enfrentamiento entre los hoteleros de la zona y el Ayuntamiento.
Desde que los jóvenes celebran el botellón debajo de las habitaciones de los hoteles, éstos han entrado en una sangría económica. Colas de clientes en las recepciones inundando de denuncias las hojas de reclamaciones e, incluso, negándose a pagar la cuenta.
Los hoteles han puesto el problema en manos de sus gabinetes jurídicos. Ayer, primer día del botellón que se celebra los fines de semana, llegaron unas "oportunas" obras. No hay mal que por bien no venga.