IGNACIO CABANES
Una fuerte explosión, cristales por los aires, fuego y mucho humo. Un incendio muy escandaloso, vecinos asustados y la tensión habitual en este tipo de siniestros, pero aparentemente un incendio más. Sin embargo, las paredes de este piso en llamas habían sido testigos minutos antes de una tragedia familiar. En el interior del inmueble del número 27 de la avenida Burjassot de Valencia yacían los cadáveres de una madre y su hijo: Amparo M. B., de 64 años, y Juan José C. M., de 35.
Todos los indicios apuntan a que Juan José mató a su madre de dos disparos en el pecho y posteriormente se quitó la vida de un tiro provocando a su vez una importante deflagración, al encerrarse en el baño con varias garrafas de gasolina. Según parece, el presunto parricida tenía problemas mentales con brotes psicóticos, aunque se desconoce si estaba bajo medicación.
En la vivienda donde se produjo el crimen y posterior incendio convivía el matrimonio junto con su hijo mayor. El padre, José C. F., abogado de profesión y miembro del colegio de Valencia, tenía su despacho laboral en este mismo domicilio. Cuando se desencadenó la tragedia el hombre se encontraba trabajando fuera del piso.
Los acontecimientos que llevarían a un desenlace fatal comenzaron a las 10.00 horas de ayer, cuando madre e hijo mantuvieron una acalorada discusión en el piso. Según una vecina de la finca, testigo de los hechos, el muchacho insultó a su madre y aunque no alcanzó a escuchar con nitidez lo que decían, le pareció que él "se ponía más violento de la cuenta".
Nadie pareció escuchar los disparos, salvo una vecina que relató que oyó un golpe seco. Luego le vieron salir de la casa. Al parecer, pudo regresar con al menos cuatro garrafas de gasolina, con las que se encerró en el cuarto de baño. Las circunstancias exactas de la deflagración están por determinar, aunque todo apunta a que el hombre se disparó en la cabeza momentos antes. Los Bomberos hallaron los cadáveres tras extinguir las llamas.
Peleas frecuentes en el domicilio
Estas broncas o discusiones subidas de tono eran frecuentes en el domicilio, según apuntaron otros vecinos. "Él no es estaba bien de la cabeza pero sus padres se negaban a reconocerlo", apuntó Alberto. De hecho, pese a los numerosas desavenencias con su hijo, quien llevaba toda la vida viviendo en casa de sus padres, la policía nunca llegó a intervenir por violencia en el ámbito familiar, según apuntaron conocidos de la familia. Por su parte, los vecinos han explicado que conocían "poco" a la familia, y han destacado que han notado una explosión "muy grande" que ha llegado a "hacer temblar el suelo". Es el caso de María Agustina Caballero, vecina de la familia, que comentó que la mujer fallecida es de origen gallego, mientras que su marido es un abogado jubilado que no estaba en la casa. I. V./EFE