P. R. F.
La pregunta que el síndic de Compromís y líder del Bloc, Enric Morera, trasladó ayer al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, durante la sesión de control en las Cortes reveló, en cierta medida,el intento de los grupos parlamentarios de reforzarse ante una negociación en Madrid que puede convertirse en la estocada de muerte para el Tajo-Segura. Camps, a instancias de Morera, garantizó desde la tribuna -argumento que repitió en valenciano y en castellano- que está "en contra de la reserva hídrica que imposibilite el futuro del trasvase al Segura". "Más claro el agua", aseveró el jefe del Consell.
Morera, partidario de llegar a los tribunales en defensa de la conducción que abastece a Alicante, lamentó que en la Comisión Constitucional del Congreso "no haya ningún valenciano" para defender los intereses de la Comunidad y denunció una alianza en Madrid de los grandes partidos, al margen de Camps y Alarte, "para establecer una reserva hídrica de 4.000 metros cúbicos del Tajo". Camps acusó a Compromís -el grupo que comparten los diputados del Bloc e Iniciativa- de haber ejercido de comparsa de los socialistas y cargó contra el PSPV por ser el único partido que "ha estado en contra de los trasvases".
Ese discurso, desde que Jorge Alarte accedió a la cúpula de los socialistas valencianos, ya no le vale al jefe del Consell. Desde Blanqueries no sólo rechazaron por completo un Estatuto con reserva hídrica sino que, en el caso de que la incluya, no descartan reclamar la retirada del texto.