María Teresa López. Presidenta de la asociación de mujeres de la noche buscando el dÍA
PINO ALBEROLA
¿Cuántas mujeres ejercen la prostitución en las calles de Alicante?
Dar una cifra es complicado porque la población cambia mucho. Las mujeres se van moviendo de un sitio a otro y no siempre son las mismas. Calculamos que en la zona centro habrá unas 45 mujeres, una cifra que no es muy alarmante. Contando con el resto de la ciudad, no superarán el centenar.
¿La crisis ha aumentado el número de mujeres que se prostituyen?
La crisis afecta por dos vertientes. Muchas mujeres han salido a la calle porque no tienen qué comer, entre ellas muchas amas de casa. Pero también, las mujeres que ejercen la prostitución desde hace un tiempo nos dicen que apenas tienen clientes. Hay situaciones dramáticas de chicas que se ven obligadas a robar comida en los supermercados para subsistir. Ten en cuenta que la calle es el último escalafón de la prostitución, prácticamente para sobrevivir. Aunque las que trabajan en clubes tampoco están en una situación boyante.
¿Cuántas chicas puede haber en estos clubes?
Eso es imposible saberlo, porque no tenemos acceso a ellas. Ningún club te va a dar un censo de las mujeres que tiene allí, porque "oficialmente" sólo van a tomar una copa.
¿Cómo trabajan con las prostitutas para que abandonen la calle?
Tenemos un programa de empleo. Les ayudamos a elaborar currículums, revisamos las ofertas laborales y visitamos empresas para tratar de buscarles empleo. Ésta es la parte más desmoralizante porque en muchas empresas, cuando oyen que son ex prostitutas, no quieres saber nada. Es como si hubieran cometido un delito. También tenemos psicólogos y trabajadores sociales que les informan de las ayudas estatales. Tenemos un pequeño banco de alimentos y ropero para los niños. Todo esto está bien, pero lo esencial para su reintegración es el empleo.
Una vez que deciden dejarlo, ¿es fácil que vuelvan a caer en la prostitución?
Desde el año 1997 hemos atendido a unas 500 mujeres en los programas de reinserción y, prácticamente, el cien por cien no ha vuelto a la calle.
Hace años que sobre la mesa está el debate de si se debe o no legalizar la prostitución. ¿En qué extremo se sitúa usted?
Soy totalmente abolicionista de la prostitución, pero no por teoría, sino por la experiencia que me han dado los años que llevo trabajando con estas mujeres. Es violencia y agresión hacia las mujeres. Yo he visto cómo quedan sus cuerpos, sus mentes y sus vidas. Son mujeres rotas. La prostitución es denigrante y rastrera.