PERE ROSTOLL
Joaquín Ripoll, titular de la Diputación y líder provincial del PP, tiene una difícil papeleta encima de su mesa. La institución que preside trabaja en un Plan Provincial contra las Drogodependencias que cuestiona abiertamente el botellón, pero, sin embargo, su condición de concejal del Ayuntamiento de Alicante -todos los que ocupan un escaño en la Diputación deben ser ediles- le obliga a mantener la disciplina de grupo en el caso de que, finalmente, la alcaldesa, Sonia Castedo, acabe llevando al pleno la propuesta de acotar un recinto -está en el aire si en el Puerto de Alicante- para que los jóvenes lo usen como espacio de consumo libre de bebidas alcohólicas.
En ese complicado equilibrio -la censura a los "botellódromos" y, al tiempo, la fidelidad al PP- se movió ayer el máximo mandatario de la Diputación. Cuidándose de citar a ningún municipio de forma expresa para no soliviantar a Castedo, el líder provincial del Partido Popular reprodujo, uno por uno, los argumentos que llevaron a María Asunción Prieto, portavoz adjunta del PP en la Diputación y diputada de Drogodependencias, a rechazar la medida que propone la primera edil. "En el contexto del plan provincial que estamos elaborando, y de forma general, los espacios acotados para botellón generan un efecto llamada y, desde luego, incitan a una drogodependencia en el consumo de alcohol", aseveró el dirigente provincial del PP para advertir de los riesgos de la propuesta que impulsa la alcaldesa.
Dicho eso para respaldar a María Asunción Prieto y salvaguardar la labor de la Diputación -cuyas competencias se circunscriben a los municipios de menos de 20.000 habitantes-, el titular de la institución provincial aseguró, sin embargo, que no pondrá "ninguna pega" a la operación que plantea Castedo si es que, finalmente, el asunto llega a votarse en el grupo municipal del PP o en cualquier instancia del Consistorio alicantino. "Una cosa es la posición que tome la Diputación y otra, muy diferente, es la que cada localidad debe arbitrar para resolver sus problemas", reconoció el máximo responsable del PP en Alicante. Ripoll, en todo caso, y a pesar de su posición contraria al botellón, no se plantea romper la disciplina de voto para evitar abrir, a un año de las elecciones, una vía de conflicto con Castedo y, de paso, perjudicar a su propia formación.
Un conflicto que no llega en buen momento
El conflicto del botellón entre el Ayuntamiento de Alicante y la Diputación no llega, en todo caso, en un buen momento. Justo ahora que ambas instituciones -con la propia Sonia Castedo y Joaquín Ripoll a la cabeza- trataban de recomponer una relación deteriorada por los conflictos internos en el PP, surge una piedra de grandes dimensiones que dificulta el camino que estaban transitando para guardar las formas y escenificar un acercamiento de cara a las elecciones municipales que se celebrarán en quince meses. Cualquier otra vía de enfrentamiento puede alimentar nuevas diferencias que den al traste con la posibilidad de un acuerdo.
En cualquier caso, las críticas que ha lanzado la Diputación contra el proyecto de Sonia Castedo de acotar un recinto para que los jóvenes consuman alcohol no son descontroladas. Ni mucho menos. El presidente Ripoll estaba al tanto de la posición que iba a tomar María Asunción Prieto de rechazo al "botellódromo". El titular de la Diputación entiende que la postura institucional sí debe preservarse, al margen de lo que decida el PP.