PERE ROSTOLL
Desde que arrancó el año, al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, no le ha dado tiempo de guardar las maletas. Hasta en seis ocasiones, incluida la misión institucional que protagonizará la próxima semana en Holanda, el jefe del Consell ha decidido subirse a un avión y poner de nuevo tierra de por medio con los evidentes síntomas de agotamiento que transmite su Gobierno y con una agenda política que a día de hoy, un año después, sigue monopolizada por el caso Gürtel. Camps está más cómodo en el extranjero. Ni los periodistas le preguntan, ni tiene que atender a los debates con la oposición. Y a esa estrategia se ha encomendado con toda su alma el titular de la Generalitat que, sin duda, ha iniciado la etapa más viajera de los siete años que lleva de mandato.
Con Valencia de fiesta y con el Palau lleno durante toda la semana de comisiones falleras, el jefe del Consell registró ayer un escrito en las Cortes -el hemiciclo autonómico no tiene durante esta semana actividad parlamentaria- en el que solicita adelantar 24 horas la sesión de control prevista para el próximo jueves 25 de marzo -el debate de Camps con Ángel Luna, y Enric Morera, síndics del PSPV y de Compromís- y acomodarla en el primer punto del orden del día del pleno de las Cortes que arranca el miércoles. ¿Motivo? Una nueva misión institucional a Holanda que incluye la firma de un acuerdo con la Agencia Espacial Europea para instalar en Valencia un laboratorio de investigación de telecomunicaciones. Al menos, en esta ocasión, el jefe del Consell ha evitado hacer novillos y ha decidido no "saltarse" el cara a cara con los grupos parlamentarios a pesar de su viaje, una decisión que, en todo caso, tendrá que ratificar la Mesa de las Cortes y la junta de síndics antes de que se inicie el pleno.
Camps ya ensayó los efectos de su nueva estrategia viajera a primeros de diciembre con una visita a Abu Dhabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, en el que se ubica un gran centro de la marca Ferrari que, apenas unos días antes, había brindado uno de sus vehículos para que el jefe del Consell se paseara en el "Circuit de la Comunitat Valenciana". No fue, sin embargo, hasta finales de enero cuando el jefe del Consell se decidió a intensificar sus misiones institucionales. Apenas estuvo unas horas en Fitur -una de las principales ferias turísticas a las que acude la Comunidad- para irse, primero, a Bruselas con la intención de asistir a la entrega de un galardón a Javier Solana. De la capital de la UE a Nueva York para, entre otras cosas, abordar la instalación de Microsoft en la Comunidad, algo que estaba pactado con la multinacional desde octubre de 2009. Y de la "City", de nuevo, a Bruselas para acompañar a su amigo Ramón Luis Valcárcel -alrededor de sesenta cumbres institucionales contemplan a ambos dirigentes en siete años- en su nominación como candidato del PP al Comité de las Regiones.
Descanso hasta la tercera semana de febrero en la que el jefe del Consell volvió a cruzar el charco. En esa ocasión, camino de la costa Oeste de Estados Unidos para hacerse una "foto" con Bill Gates. Apenas unos días más tarde, durante el arranque del mes de marzo, el presidente de la Generalitat se subía otra vez en el avión para marcharse a Brasil durante una semana. En esa ocasión, sí evitó el debate en las Cortes. Ahora toca Holanda. ¿Contenidos de los viajes? Difusos y tampoco Camps parece muy dispuesto a aclararlo. Compromís -el grupo de los diputados del Bloc e Iniciativa- ha registrado preguntas en las Cortes en esa dirección. Hasta hoy, sin respuesta.