J. J. G. / P. R. F.
"Intuyo el inicio de un extraño amor entre Compromís y el PP". La frase, del socialista Francesc Signes, fue celebrada ayer con risas en la comisión de Obras Públicas de las Cortes en la que volvió a evidenciarse el distanciamiento entre la coalición que comparten los diputados del Bloc e Iniciativa, que busca un perfil propio al margen del PSPV de cara a las elecciones de 2011, y los socialistas. El debate de una propuesta de Compromís para reclamar el traspaso de los trenes de Cercanías a la Generalitat sirvió a la diputada por Alicante Mireia Mollà para denunciar el "incumplimiento flagrante" de Madrid -bajo mando socialista- de la resolución unánime que ya en abril de 2009 reivindicó lo mismo.
Saltaron las chispas en la izquierda, entre el regocijo del PP, y Francesc Signes no ocultó su malestar, hasta el extremo de reprochar a Mollà que el portavoz popular en esa comisión, David Serra, le "guiñara un ojo" como complicidad. La diputada, una de las más críticas junto a su compañera Mònica Oltra con el Ejecutivo de Camps, exteriorizó su irritación. Para el socialista Signes, Compromís atacaba al Gobierno por la "ineficacia" de Camps, que en 4 años de vigencia del nuevo Estatuto "no ha pedido ni un traspaso". Lo cierto es que Mireia Mollà tampoco se "casó" con el PP. Los populares, de hecho, no votaron su iniciativa al incluir un punto en el que rechazaba la privatización de las líneas.
El cambio que ha experimentado el grupo de Compromís no ha sentado nada bien a los socialistas, desconcertados por el intento de los diputados del Bloc e Iniciativa de buscar un espacio propio -a través de una importante capacidad de propuesta- que consolide electoralmente a la coalición en de 2011. Ese movimiento táctico no ha agradado ni un ápice a los socialistas, más cómodos si la estrategia de Compromís fuera la de seguir a pies juntillas la línea que marca Ángel Luna al frente del PSPV en las Cortes. Lejos de eso, el grupo que comparten los parlamentarios del Bloc e Iniciativa sigue manteniendo la combatividad en su oposición al PP, especialmente con la labor de Mònica Oltra, ahora como portavoz adjunta; y, además, ahora ha sumado, con Enric Morera como síndic, un cierto margen de maniobra para lanzar propuestas -el rescate de la AP-7 o la transferencia de las Cercanías- que cuestionan también a Zapatero y, por ello, incomodan, de forma notable, a los socialistas.