J. A. M./M. C.
La Fiscalía de Alicante y la Universidad Politécnica de Valencia recurrirán la sentencia de la Audiencia que absuelve al profesor de Alcoy acusado de acceder a los correos electrónicos de sus compañeros. El fallo considera probado que los accesos ilegítimos se produjeron, pero no ve delito en su actuación porque se trataba de correos institucionales y de uso administrativo. Al no haber información de carácter personal, la Sección Segunda de la Audiencia descarta que se vulnerara la intimidad de los afectados. La sentencia tampoco considera probado que Jorge Manuel L. P. usara la información obtenida con esas intromisiones para hacer cursos, ni para editar libros para alumnos. El procesado se enfrentaba a más de doce años de prisión por descubrimiento y revelación de secretos.
Los hechos ocurrieron entre el año 2003 y el 14 de junio de 2005 en el Departamento de Comunicaciones de la Universidad Politécnica de Valencia, con sede en Alcoy, donde se detectó que desde el ordenador del acusado se estaba accediendo ilegítimamente a las cuentas de correo de sus compañeros. La Audiencia considera que las comunicaciones interferidas no tenían contenidos de carácter íntimo, porque se trataba de los ordenadores de una institución pública y "no están destinadas a ser el cauce de comunicaciones íntimas". El fallo recalca que "la indebida conducta del acusado podría dar lugar al ejercicio de acciones civiles y disciplinarias, pero no al reproche penal".
Desde la Fiscalía de Alicante se quiere recurrir la sentencia al Tribunal Supremo, ya que en ella se declaran probados todos los hechos en los que se sustentaba la acusación. La duda está en que la sentencia cita jurisprudencia del Supremo. Por ello, antes consultarán con los compañeros de este tribunal en Madrid, que son quienes tienen que formalizar el recurso. El plazo para el recurso acaba el jueves. También el rectorado de la Politécnica anunció que recurrirá el fallo.
El profesor absuelto no quiso hacer ayer valoraciones sobre el fallo hasta que no haya una sentencia firme. En la actualidad se encuentra de baja por depresión y tiene pendientes dos contenciosos contra la Universidad por sendos expedientes disciplinarios, uno de ellos relacionado con este pleito. El abogado de la defensa, José Rafael Poveda, expresó su satisfacción por la absolución pero recalcó que el acusado jamás ha admitido haber accedido a los correos electrónicos de sus compañeros.