JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ
La prueba de la parafina será la clave en el juicio que ayer comenzó en la Audiencia por el intento de asesinato de un Policía Nacional en Benidorm. Los implicados niegan los hechos y ni la víctima ni los agentes que le acompañaban pudieron ver quién disparó, ya que el suceso ocurrió a las cuatro de la madrugada y fue en un descampado. Por ello, los informes de la Policía Científica que certificaron que los acusados tenían restos de pólvora en las manos van a ser claves en el devenir de este proceso que hoy continuará en la Sección Tercera de la Audiencia.
Los hechos ocurrieron el 22 de marzo de 2008 en una construcción deshabitada conocida como El Molino en la partida Armanello de Benidorm, que era ocupada por indigentes y vendedores de droga al menudeo. El agente fue tiroteado mientras inspeccionaban la zona. El edificio fue demolido a raíz de este sucesos. El fiscal pide 16 años y medio para el presunto autor de los disparos por tentativa de asesinato y tenencia ilícita de armas; así como tres años para la persona que le acompañaba por encubrimiento.
El acusado, Juan Miguel L. F., aseguró que tenía pólvora en las manos porque estuvo haciendo "experimentos" con balas que había encontrado por ahí. "Metía la pólvora en un tubo, lo cerraba con fixo y lo lanzaba contra el suelo", explicó. El propósito del juego era "oir explosiones" porque le apetecía después de haberse fumado "varios porros".
Los agentes se llevaron a los dos acusados, junto a una tercera persona, a declarar como testigos en Comisaría el día de los hechos. Allí les hicieron la prueba de la parafina para determinar si habían disparado algún arma recientemente. La detención se produjo cuando, días después, la prueba dio positivo. Según los policías hasta ayer no había explicado nada sobre esos experimentos con pólvora.
El fiscal acusa al otro procesado, José R. F., de haber ayudado al primero a esconder el arma. Éste ayer dijo que esa noche estaba dormido "porque me había fumado unos "chinos"" y atribuyó el hecho de tener pólvora en la mano a que tocó al otro acusado mientras estaban en Comisaría.