F. J. B.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Miguel Campoy, apeló ayer a las conclusiones del informe en el que trabajan los servicios jurídicos del Puerto antes de pronunciarse sobre la solicitud del Ayuntamiento de Alicante para que le ceda 4.000 metros cuadrados en el muelle 10 (zona de la Volvo) en el que concentrar el botellón de jueves a domingo.
Campoy se pronunció ayer por primera vez desde que estalló la polémica para advertir de que antes de tomar cualquier tipo de medida tiene todavía que estudiarse en profundidad. En este sentido, el responsable portuario señaló que "voy a estudiar el tema con cariño, detenimiento e interés, pero debo ser prudente porque existe un marco legislativo que también hay respetar".
Sobre la premura pedida por la alcaldesa Sonia Castedo para la respuesta final, Campoy pidió tranquilidad. "Podemos esperar porque el problema lleva mucho tiempo y debe afrontarse con detenimiento. Estamos en un estado de Derecho y lo primero es cumplir la ley", espetó, sin querer abundar más en la polémica.
La propuesta del Ayuntamiento contempla la acotación y adecuación del recinto con ilumnación, recipientes para la basura, aseos y barreras que impidan caídas al mar. Abriría de jueves a sábado, hasta aproximadamente las tres de la madrugada y estaría vigilado por la Policía Local.