JULIA RUIZ
El Consell y el PP de la Comunitat se esforzaron ayer en tratar de enterrar el escándalo de la censura de las fotografías políticas, en su mayoría del caso Gürtel, del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVim) para evitar que la bola de nieve acabe arrollando también al presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, quien el domingo clausura en Valencia la convención nacional del empleo.
El caso, que ha traspasado las fronteras de la Comunitat, preocupa y mucho a Génova, donde se teme que el acto previsto para el lucimiento de Rajoy quede enturbiado ante el el malestar que ha generado en numerosos ámbitos de la sociedad valenciana el veto de la Diputación de Valencia y la dimisión de Román de la Calle Con todo, la estrategia seguida por los populares valencianos para frenar el escándalo no parece que siga el camino que el pasado miércoles mostró la propia dirección nacional con su rechazo a la censura. Antes al contrario, la portavoz del Consell, Paula Sánchez de León y el secretario general del PP en la Comunitat, Antonio Clemente, coincidieron ayer en señalar que dan por dadas todas las explicaciones y que el asunto está finiquitado.