S. ESCRIBANO/ V. BUENO
Todos parten de un mismo principio, que el fenómeno del botellón es un problema social y que es complicado encontrar la solución ideal. A partir de ahí la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo (ACCA), que agrupa a 90 locales, prefiere aportar ideas a la intención de la alcaldesa, Sonia Castedo, de acotar la zona Volvo para botellón en Alicante.
"Nosotros lo hemos sufrido directamente porque los jóvenes se han puesto a la puerta de los pubs con sus bebidas en bolsas de plástico y hemos recibido la queja de los vecinos que nos culpaban del ruido", explica Nacho Cardona.
A priori, opinan que a los locales con clientela de mayor edad, el botellón en la zona Volvo no les va a afectar, aunque probablemente sí a los que la tengan más joven, pero, en cualquier caso, Cardona admite que se trata de "una patata caliente de muy difícil solución a la que, como hosteleros, queremos ayudar, siempre que no nos perjudique directamente, porque en ese caso alzaríamos la voz", alerta el presidente de estos pubs que prefiere esperar a las aportaciones del resto de socios para pronunciarse de forma más rotunda,
La colaboración que ofrecen los pubs del Casco Antiguo se puede equiparar a la de la Asociación de hosteleros del Puerto. Su presidente, Pepe Calatayud, sugiere que siempre que una solución como la que propone la alcaldesa se llevase a cabo "con seguridad" no le parece mal.
Prefiere denominarla "zona de ocio" para el botellón. De hecho, tienen hijos en la edad y, personalmente, a su restaurante no le afecta este fenómeno social, aunque tampoco le beneficiaría que se ubicara en un área tan cercana como la Volvo, confiesa.
Por su parte, el presidente de la Asociación provincial de hosteleros, José Francisco Izquierdo, coincide en lo "complicado" de declarar una zona acotada y controlada para que los menores no consuman, además de percibir que da "mala imagen a la ciudad", por lo que sugiere su explotación para el "ocio alternativo. La gente de botellón no beneficia a los bares. Sólo va a beber" concluye.
Desde la PIC, la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas, atribuyen un área de ocio acotada a la "precipitación. Un botellódromo sería un problema y nunca una solución. Se trata de no actuar a golpes de impulsos cuando los problemas se agudizan como en las últimas semanas".
La citada plataforma opina que las áreas acotadas pueden contribuir a paliar problemas puntuales, pero como solución "de forma apresurada" puede dar lugar a "fenómenos relacionados con el uso de vehículos de motor, la "guetificación" de sectores jóvenes o, incluso, la emergencia de grupos dedicados a actividades delictivas que aprovecharán la concentración". De modo que proponen un "debate serio entre colectivos sociales con la participación de especialistas jurídicos, urbanistas, sociólogos y sanitarios, asociaciones cívicas, jóvenes, padres, empresarios y estudiantes", sin olvidar, concluye la PIC, "las limitaciones horarias y la instalación de servicios públicos, mantenimiento y limpieza".
El portavoz municipal del PSOE en el Ayuntamiento, Roque Moreno, coincide en que este fenómeno social "afecta a todas las ciudades", pero ve insuficiente que lo aborde una Junta de Seguridad, "porque no es sólo un problema de seguridad". Propone que también participen los colectivos de jóvenes y reclama un "análisis más profundo", así como que la zona a acotar no se limite a un área para beber.