S. ESCRIBANO
La Junta Local de Seguridad que se reunió ayer por primera vez desde 2007 dio el visto bueno a la propuesta del Ayuntamiento de Alicante de acotar una zona para el botellón y acordó solicitar autorización al Puerto para acondicionar un área de 4.000 metros cuadrados del muelle 10, cercano a la zona de la Volvo, que abrirá los jueves, viernes y sábados hasta alrededor de las tres de la madrugada. La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, ha urgido a la Autoridad Portuaria para que dé una respuesta, pero desde esta institución aseguran que se tomarán su tiempo para valorar si es factible legalmente y también operativamente, pues en la zona en cuestión hay oficinas de la regata y atracan algunos cruceros.
"No queremos improvisar una respuesta", dijo un portavoz del Puerto a este diario. Mientras, desde el Ayuntamiento confían en que la contestación "sea positiva y rápida para poder hacerlo este fin de semana o al otro", como afirmó el concejal de Seguridad Ciudadana, Juan Seva, quien incidió en que la zona de ocio propuesta estará acotada y vigilada por efectivos de la Policía Local para velar por la seguridad y evitar altercados "como en cualquier otra manifestación pública". La subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, que copresidió la Junta junto a la alcaldesa, aseguró que los efectivos del Cuerpo Nacional de Policía prestarán su colaboración.
La zona estará abierta "durante los días que se produce el botellón: los jueves, viernes y sábados, con un horario de cierre entre las 3 y 3.30 de la madrugada", según Seva. El edil recordó que la legislación autonómica que prohíbe beber en la calle hace una excepción en las zonas de ocio autorizadas, como pasará a ser este muelle, si el Puerto da su visto bueno.
Fuentes municipales explicaron que el recinto será acondicionado con una mayor iluminación, con bidones para depositar las botellas y basura, así como con aseos y pantallas de protección para evitar caídas al mar. La limpieza dependerá de los servicios municipales.
Los efectivos policiales vigilarán la zona y, aunque no habrá un control en el acceso, sí actuará cuando se detecte que hay menores bebiendo alcohol, como argumentó Seva. La Policía también sancionará a quienes beban alcohol en cualquier otra vía pública fuera de la zona autorizada para el botellón y seguirá con las inspecciones en locales y establecimientos para evitar la venta de alcohol fuera de horario y a menores. Seva afirmó que si el nuevo recinto no puede abrir este fin de semana y los jóvenes vuelven al espigón, los agentes no intervendrán.