PINO ALBEROLA
Las urnas le dieron, bien entrada la madrugada del lunes, la posibilidad de presidir cuatro años más el Colegio de Farmacéuticos. Una oportunidad que piensa aprovechar al máximo, teniendo en cuenta que éste será su último mandato al frente de la institución que preside desde hace diez años. ¿Satisfecho con el resultado de las elecciones?
Estoy muy contento. Las elecciones son toda una cura de humildad. Durante la campaña he tenido la oportunidad de visitar muchas farmacias, porque la gente quiere verte en la arena y al mismo tiempo te sirve de motivación. Lo que más me ha gustado es visitar las farmacias rurales. Ahí es cuando te das cuenta de que el colegio lo hacemos todos. Por otro lado, es de destacar la alta participación, del 60%, una cifra que no se había alcanzado nunca. Unas elecciones en las que, además, ha sido fundamental el voto por correo, 661; frente a 519 presenciales. Hay que tener en cuenta que ésta es la mejor opción para que vote el colegiado que vive fuera de Alicante y es un sistema de votación complejo, que requiere de mucho control. Por eso, precisamente, el recuento se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Estoy seguro de que parte de mi victoria se debe a que llevo un equipo muy provincial.
- ¿Cuáles van a ser las bases de su nuevo mandato?
Sencillamente quiero desarrollar mi programa electoral, en el que el despliegue de la receta electrónica será esencial. Otro pilar será convertir al colegio como el primero de España en materia de tecnología. De esta manera, se podrá ofrecer al colegiado formación "on line" y mejorar el funcionamiento interno de la institución.
- ¿Cómo se va a terminar de implantar la receta electrónica?
Su implantación se va a ir extendiendo desde la zona de Alcoy a Villena y, paulatinamente, hacia la costa, donde llegará a finales de año o principios de 2011. Se trata de una zona complicada, debido a las fuertes migraciones, ya que, a lo mejor, una persona vive en El Campello y trabaja en Alicante. La capital también es complicada, porque la gente va a un centro de salud y a la farmacia en el otro extremo de la ciudad. Por eso, la implantación tiene que ser muy rápida. En cuestión de una semana tendrán que tener receta electrónica todas las farmacias.
- ¿Qué ventajas conlleva este nuevo sistema?
Será beneficioso, sobre todo para los pacientes con dolencias crónicas, que no tendrán que acudir tanto al centro de salud. El médico, además, dispondrá de más tiempo para atender a los pacientes. Por último, el farmacéutico verá muy agilizados los trámites, aunque el esfuerzo económico de crear una red virtual es bastante alto.
- ¿Cómo está afectando la crisis al sector farmacéutico?
De una manera bastante profunda. Si la sociedad está en crisis, la farmacia también. La Administración nos ha recortado bastante y estamos ya en un punto de inflexión en el que no podemos ceder ni un ápice. Hay muchas farmacias pequeñas que realmente no pueden más.
- ¿Es importante la unión de los tres colegios de la Comunidad frente a estas exigencias?
Ése ha sido uno de los baluartes de mi campaña. Desde que soy presidente del Colegio de Farmacéuticos, la relación entre los tres colegios es cordial y estamos unidos. Los tres acudimos a discutir con la Administración los temas que nos afectan.
- ¿Se han disipado ya los miedos a una posible liberalización del sector?
Francia, Alemania y otros países de la vieja Europa apuestan por este sistema. El Gobierno lo creó a partir del año 1951 con el objetivo de ofrecer el mejor servicio posible al ciudadano. Además, es la forma más trasparente de controlar nuestro trabajo.