JULIA RUIZ
Los presupuestos de la Generalitat de 2010 nacieron lastrados por un plan de austeridad que obligó a las distintas conselleries a apretarse el cinturón. Aunque el Consell guarda bajo siete llaves el contenido completo del documento, sobre todo en lo relativo al plan de reducción del sector público, en su día sí desveló un recorte del 5% en los gastos de funcionamiento y del 35% en las transferencias corrientes (subvenciones). Las cuentas públicas aprobadas por las Corts a finales de diciembre del año pasado certificaron también un importante recorte en el capítulo de inversiones. Si embargo, todo este esfuerzo de contención del gasto no evitará un nuevo tijeretazo presupuestario.
Según ha podido saber este diario, el Consell prepara para el próximo mes de abril una orden para limitar el gasto que podría suponer recortes de hasta 40% en varios capítulos. La orden, todavía no ha sido aprobada por el Gobierno autonómico, pero el aviso sobre el inminente recorte ya ha llegado a los distintos departamentos. Fuentes de al menos cuatro conselleries distintas han confirmado ha este diario que trabajan ya con la previsión de que el recorte se haga efectivo el próximo mes.
En realidad, la revisión de Economía sobre los presupuestos en la primera mitad del ejercicio se ha convertido ya en un "clásico" de los gobiernos populares. Sin embargo, cada vez el ajuste se produce con mayor antelación y es de mayor calado, lo que deja en papel mojado las previsiones presupuestarias. El año pasado la decisión se formalizó en mayo y supuso un recorte del 35% en subvenciones e inversiones. En 2008, el acuerdo pasó por pleno en abril y supuso limitaciones de hasta un 25% en la inversión. En ambos casos, el Ejecutivo no informó de la medida y fue desvelada posteriormente por el grupo de Compromís -compartido por los diputados del Bloc e Iniciativa- en las Cortes. En su momento, el Ejecutivo justificó el tijeretazo en la crisis económica y en la necesidad de dar cobertura a los servicios públicos.
Aunque para este ejercicio, el Consell diseñó un presupuesto más realista respecto a los ingresos, la recaudación está yendo peor de lo que se esperaba. Algunas fuentes mantienen que en el tercer mes del ejercicio las tensiones de tesorería son ya insoportables, dado que los pagos están muy por encima de los ingresos. La brecha podría ser de hasta 400 millones de euros. Hay direcciones generales que, prácticamente, se limitan a pagar las nóminas.