REDACCIÓN
La Audiencia Nacional dictó ayer el ingreso en prisión hasta hoy -a la espera de acreditar su domicilio- de uno de los cinco argelinos que iban a ser juzgados ayer por colaborar con un grupo islamista desmantelado en Alicante en 2005, vista que fue suspendida porque el acusado, en busca y captura, acudió por sorpresa y sin abogado.
La presidenta de la sección cuarta de la sala de lo penal de este tribunal, Ángela Murillo, aplazó por ello la vista en la que se iba a juzgar a Said Bouchema, Khaled Bakel, Lyes Sihamida, Salim Zerbouti y Sadji Soufiane por colaborar con el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate y por intentar obtener explosivos para cometer atentados, uno de ellos en un centro comercial de Madrid.
Salim Zerbouti se encontraba en busca y captura desde el pasado mes de octubre porque dejó de cumplir con la obligación que le impuso la Audiencia Nacional de comparecer semanalmente en el juzgado de Alicante después de que su abogado renunciara a defenderle y se le instara a designar uno nuevo.
El acusado justificó al inicio del juicio que no compareció en el juzgado de Alicante pero sí en el de Elche, municipio al que se mudó.
Preguntado por Murillo cómo tenía conocimiento de la celebración de la vista, el presunto islamista alegó que lo sabía por sus cuatro compañeros, tras lo que la magistrada Teresa Palacios le explicó que se encontraba en busca y captura y que debía nombrar un nuevo abogado.
La fiscal Blanca Rodríguez, tras lamentar "el grave daño" causado a la administración de Justicia, reclamó entonces la suspensión del juicio y pidió que se acuerde prisión para Salim Zerbouti, tras lo que Murillo ordenó la celebración de una vistilla y la asignación de un nuevo abogado para representarle.
Durante la vistilla, se acordó el ingreso en prisión preventiva hasta hoy, plazo que se ha dado al acusado para acreditar su domicilio.
Para Salim Zerbouti y los otros cuatro acusados, que fueron detenidos el 23 de noviembre de 2005, la fiscal solicita penas de entre 7 y 16 años y medio de cárcel por un delito de colaboración con organización terrorista, al que añade el de receptación a Said Bouchema.
Asimismo, imputa a Lyes Sihamida -que acumula la mayor pena- el delito de falsificación de documento oficial y de tenencia de útiles para falsificación, del cual acusa también a Sadji Soufiane.
Said Bouchema dirigía, señala el fiscal, un grupo que formaban los otros cuatro acusados, cuya principal misión entre finales de 2004 y comienzos de 2005 fue "conseguir materiales para la fabricación de artefactos explosivos con los que cometer en el futuro atentados". Con dicho objetivo, Khaled Bakel contactó en Granada con un intermediario, a quien ofreció hachís a cambio de Goma 2 o armas, y a quien le comunicó, "que tenía 100 kilogramos de explosivos pero que necesitaban más porque iban a hacer un 'trabajo' en El Corte Inglés de Princesa de Madrid".
Tras esta reunión, se sucedieron otras con el fin de conseguir explosivos pero, al no llegar a un acuerdo, el grupo inició otra serie de contactos y barajó la posibilidad de conseguir mercurio rojo para fabricar o potenciar artefactos explosivos.
El juicio se señalará, según manifestó Ángela Murillo, "a la mayor brevedad posible".