S. ESCRIBANO
Las últimas lluvias convirtieron el acceso al colegio 54 de Rabasa (Serra Mariola y Joaquín María López) en un auténtico lodazal. Y es que a causa de las obras de urbanización de la segunda fase del Plan Especial de Reforma Interior (PERI) que ahora están semiparalizadas tienen que atravesar un camino de tierra y gravilla para llegar hasta el centro. La situación tanto para los alumnos, padres y vecinos del barrio resulta insostenible, por lo que ayer volvieron a manifestarse para exigir al Instituto Valenciano de Vivienda que termine estas obras.
Como ya hicieran el miércoles pasado, decenas de afectados se concentraron y cortaron al tráfico la rotonda de la avenida Jaime I. "Rabasa, un barrio para vivir y no para sufrir"; "IVVSA ponte las pilas ya que a este paso no acabáis ni en Navidad"; o "Cuatro obreros desde ayer, dejar de hacer el paripé", son algunas de las leyendas que se podían leer en las pancartas de niños y mayores portaban para exigir la reanudación de estas obras, que llevan varios años de retraso y que posibilitarán la construcción de más de 300 viviendas de protección oficial.