CAROLINA PASCUAL
La noche del pasado sábado discurría con total normalidad en el espigón del Puerto de Alicante. De nuevo, daba la impresión que las reiteradas protestas de los establecimientos hoteleros cercanos a la Playa del Postiguet iban a caer en saco roto. Por enésima semana, los jóvenes celebraban el ya tradicional botellón a orillas del Mediterráneo.
Así sucedió hasta minutos después de las dos de la madrugada. Entonces, cinco patrullas de la Policía Nacional irrumpieron en la zona ante la sorpresa de los jóvenes, que no esperaban la llegada de los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado. "Solemos estar aquí y nunca vienen. ¿Por qué hoy?", se preguntaba un vecino de Elche, que se trasladó la noche del pasado sábado hasta Alicante para "disfrutar de una buena fiesta".
Alrededor de la medianoche hicieron acto de presencia los primeros jóvenes en el espigón. Equipados con bolsas de plástico, que contenían botellas de alcohol, refrescos... y todo lo necesario para disfrutar del botellón, se situaban a lo largo de la zona. A escasos metros, los clientes de los hoteles intentaban conciliar el sueño. Una misión cuasi imposible. El ruido generado por la concentración de centenares de jóvenes, con muchas ganas de pasarlo bien, resultaba incompatible con el descanso nocturno. Tanto que varios huéspedes llegaron a presentar quejas a la dirección.
Esta dinámica se repite durante todas las semanas -jueves, viernes y sábado-, como indicaron propietarios de los locales cercanos al espigón y confirmaron fuentes de uno de los establecimientos hoteleros afectados.
Alrededor de las dos de la madrugada, cerca de un millar de jóvenes se concentraban al final de la playa, en la zona de las rocas. A esa hora, media decena de coches de la Policía Local se localizaban entre la Rambla y el Postiguet, varios agentes de la Policía Portuaria retiraban vehículos mal aparcados dentro de su ámbito de influencia... y cinco patrullas de la Policía Nacional llegaban al espigón del Puerto. Lo hicieron tras varias llamadas de afectados, que denunciaban exceso de ruidos y conatos de altercados.
No obstante, ningún enfrentamiento se detectó en la zona antes de la llegada de los agentes. Tampoco después. Los policías, tras estacionar sus respectivos automóviles en la entrada a la playa, se dirigieron hacia el espigón para "invitar" a los jóvenes a dejar su espacio nocturno, y, por ende, la práctica del botellón.
Así, en apenas quince minutos, la zona quedó desierta. Tan sólo las bolsas, las botellas y los vasos dejaban constancia de lo que allí se había reunido esa noche.
Esta actuación policial supuso la primera desde que se desató la polémica entre el Ayuntamiento, la Subdelegación y el Puerto, dado que ninguna administración asume la zona como propia. Aún así, la Policía Nacional fue la encargada de intervenir la noche del pasado sábado, de acabar con el botellón en el Postiguet. Los jóvenes se preguntaban si iba a ser algo habitual. El tiempo dirá.
"Una actuación puntual"
"Ha sido una actuación puntual, porque esa zona no forma parte de nuestras competencias. No vamos a volver a acudir", argumentó ayer la subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, tras la intervención de la Policía Nacional la noche del pasado sábado en el espigón del Puerto.
Así responde a las dudas que se puedan originar, dado que hasta la fecha ninguna administración -ni Ayuntamiento, ni Subdelegación ni Puerto- asumen la vigilancia del espigón como competencia propia.
"La Policía Nacional no tiene que disolver la práctica del botellón, ya que eso corresponde a la Policía Local. El Ayuntamiento debe dejar las tonterías y dedicarse a gestionar y resolver los problemas de la ciudad. Ahora les toca buscar alternativas ante este fenómeno social. Es su responsabilidad", indicó ayer Llinares, quien se muestra dispuesta a colaborar, pero recuerda que el espigón es un terreno cedido al Puerto y cuya vigilancia, dado que allí se consume alcohol, debería competer al Ayuntamiento.
Por su parte, el concejal de Seguridad, Juan Seva, eludió la polémica y prefirió no hacer valoraciones al respecto.