J. HERNÁNDEZ
El equipo de intervención de la Concejalía de Acción Social ofreció ayer a los inmigrantes que están viviendo en varias tuberías de las obras de urbanización de Benalúa Sur, paralizadas desde julio, trasladarse a dormir al Centro de Atención e Inserción Social (CAI), o albergue de transeúntes, que está en la avenida Doctor Jiménez Díaz.
Según informaron fuentes municipales, los profesionales del equipo de calle de intervención social van recorriendo las zonas de Alicante donde se detecta que hay personas viviendo a la intemperie, por lo que al conocer el caso de los inmigrantes que duermen en los colectores de pluviales se acercaron hasta el descampado para ofrecer los recursos municipales existentes. "Lo principal es evitar que duerman en la calle. Ahora en el albegue no hay saturación, hay espacio libre, pero es una decisión voluntaria, no se les puede forzar a ir, y también hay personas que no quieren estar allí porque el centro tiene unos horarios y un control", añadieron las mismas fuentes.
También el equipo de calle les ofrece a los transeúntes que están a la intemperie ciertas atenciones que puedan necesitar in situ. "Es un caso parecido al de las personas que están en los cajeros, circunstancias dramáticas que tampoco son lo habitual".
Los inmigrantes que viven desde hace unos veinte días en el descampado de las obras paralizadas de Benalúa Sur son cinco, y de acuerdo al testimonio que ofreció uno de ellos, son de origen argelino. Para hacer más habitable el lugar en el que están han colocado telas en la entrada de las tuberías gigantes a modo de cortinas y en su interior guardan colchones, mantas y otros utensilios. También tienen sillas de plástico para sentarse y útiles de aseo.
En principio, y si no se marchan antes, los inmigrantes podrían permanecer en el descampado de Benalúa Sur hasta que se reanuden las obras paralizadas, en cuyo caso la Policía les forzaría a irse. Los agentes también intervendrían si se produce una alternación de orden público.
Los cinco tubos de aguas pluviales, en cada uno de los cuales cabe una persona, están en el descampado de las obras de urbanización de Benalúa Sur, una parcela donde está previsto que se construyan viviendas de lujo, pero que quedaron paradas hace ocho meses por problemas económicos de la urbanizadora Prasa.